A819
Poeta recién llegado
Querido:
Cruz de sal en mi espalda, llevo la carga de tu pena y la mía, siento que se sella la carne pero la cicatriz queda.
Tus fantasmas no dejan que mis ojos descansen, aun veo la luz de tu faro que me lleva irremediable al naufragio, así que me levanto y escribo.
Tal vez curé tu lucidez con mi inocencia, tal vez nos encontramos en un tiempo que no era nuestro, en una tierra que no nos pertenecía, sobretodo quiero que sepas que nunca te he mentido, tal vez fue ese mi error.
Me consuela pensar que todos tienen lo que merecen, pero en la ley del Karma uno siempre lleva más de la cuenta, el Karma sabe de justicia y no de equilibrio.
Te dejo despierto mientras escribo esta carta y me voy por una ventana que da al cielo, conoces la historia y a quien pertenezco, también sé lo que quieres y lo que no puedo dejar que tengas.
Me llevo mi herida y mi cruz, me defiendo con las últimas preguntas que me quedan y espero que tu alma encuentre sosiego a tus inquietudes, eres un alma atormentada y yo un alma libre, nada que hacer, solo sufrir más de la cuenta.
Dulce vino, soy tu cáliz pero ninguno puede saciar nuestra sed.
Aisha
Cruz de sal en mi espalda, llevo la carga de tu pena y la mía, siento que se sella la carne pero la cicatriz queda.
Tus fantasmas no dejan que mis ojos descansen, aun veo la luz de tu faro que me lleva irremediable al naufragio, así que me levanto y escribo.
Tal vez curé tu lucidez con mi inocencia, tal vez nos encontramos en un tiempo que no era nuestro, en una tierra que no nos pertenecía, sobretodo quiero que sepas que nunca te he mentido, tal vez fue ese mi error.
Me consuela pensar que todos tienen lo que merecen, pero en la ley del Karma uno siempre lleva más de la cuenta, el Karma sabe de justicia y no de equilibrio.
Te dejo despierto mientras escribo esta carta y me voy por una ventana que da al cielo, conoces la historia y a quien pertenezco, también sé lo que quieres y lo que no puedo dejar que tengas.
Me llevo mi herida y mi cruz, me defiendo con las últimas preguntas que me quedan y espero que tu alma encuentre sosiego a tus inquietudes, eres un alma atormentada y yo un alma libre, nada que hacer, solo sufrir más de la cuenta.
Dulce vino, soy tu cáliz pero ninguno puede saciar nuestra sed.
Aisha