Golem
no ser
I.
Su extraño corazón de hojas.
Nadie quiso habitar ese lugar,
sino el mar
o la noche amanecida
de los locos:
un minotauro desbocado por las sombras,
un ave de luz vencida de improperios.
El hombre tenía en su corazón un pueblo;
fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara,
con calles y esquinas de un asfalto húmedo,
abandonado
y no lo sabía.

Su extraño corazón de hojas.
Nadie quiso habitar ese lugar,
sino el mar
o la noche amanecida
de los locos:
un minotauro desbocado por las sombras,
un ave de luz vencida de improperios.
El hombre tenía en su corazón un pueblo;
fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara,
con calles y esquinas de un asfalto húmedo,
abandonado
y no lo sabía.
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