cadira
Poeta recién llegado
El otro día pinté un cuadro,
un recuerdo lo dejé a medias,
cómo no tenía marco lo apoyé cara a la pared,
con los dedos manchados,
me di cuenta de una herida,
la pintura desbordaba y brotaba,
era una noche de esquinas y luces encendidas,
junto a mi madre que me contaba un cuento,
tumbado en la cama y cerrando casi los ojos,
me di cuenta de que mi piel ya estaba cosida.
un recuerdo lo dejé a medias,
cómo no tenía marco lo apoyé cara a la pared,
con los dedos manchados,
me di cuenta de una herida,
la pintura desbordaba y brotaba,
era una noche de esquinas y luces encendidas,
junto a mi madre que me contaba un cuento,
tumbado en la cama y cerrando casi los ojos,
me di cuenta de que mi piel ya estaba cosida.