atando letras.
Poeta asiduo al portal
Amor, divina emoción que nos envuelve y anima; todas las flores germínan sin que muestren impudor.
Hay amores necesarios para poder distinguir entre rosas y claveles, pueden negarse, más llueven, como sucede en abril.
No por no haber conocido el placer que el amor brinda puede ignorarse que exista un inigualable amor.
Cuando se trata de amores hasta se fruncen los labios por temor al escenario; comienzan tibios sudores.
Si la vida nos sorprende lejos de grandes amores: ¿Cómo admirar bellas flores? ¿Cuál será nuestro soñar?
Se debe de administrar al corazón, ¡al ladino!, que fuerza nuestro destino cuando comienza a trotar.
La vida nos da primero golpes bajos en enseñanza, nos muestra de cuerpo entero el dolor y la nostalgia.
Después nos llegan amores que superan la ficción: unos nos dejan placeres, otros profundo dolor.
Se debe ser cual esponja que guarda en si lo mejor, reteniendo en la memoria sólo los grandes amores, desechando el desamor.
Sueño tener un jardín pletórico de rosales y en perpetuo convivir, tiernamente acariciar sus pétalos magistrales.
Amo la luna, el clavel, una palabra sincera, el trinar de los sinsontes, una melodía inmortal y una amistad duradera.
¡Cuán maravilloso fuera vivir inmerso en la gloria gozando el amor hermoso; dejando tras nuestra historia corazones amorosos!
Hay amores necesarios para poder distinguir entre rosas y claveles, pueden negarse, más llueven, como sucede en abril.
No por no haber conocido el placer que el amor brinda puede ignorarse que exista un inigualable amor.
Cuando se trata de amores hasta se fruncen los labios por temor al escenario; comienzan tibios sudores.
Si la vida nos sorprende lejos de grandes amores: ¿Cómo admirar bellas flores? ¿Cuál será nuestro soñar?
Se debe de administrar al corazón, ¡al ladino!, que fuerza nuestro destino cuando comienza a trotar.
La vida nos da primero golpes bajos en enseñanza, nos muestra de cuerpo entero el dolor y la nostalgia.
Después nos llegan amores que superan la ficción: unos nos dejan placeres, otros profundo dolor.
Se debe ser cual esponja que guarda en si lo mejor, reteniendo en la memoria sólo los grandes amores, desechando el desamor.
Sueño tener un jardín pletórico de rosales y en perpetuo convivir, tiernamente acariciar sus pétalos magistrales.
Amo la luna, el clavel, una palabra sincera, el trinar de los sinsontes, una melodía inmortal y una amistad duradera.
¡Cuán maravilloso fuera vivir inmerso en la gloria gozando el amor hermoso; dejando tras nuestra historia corazones amorosos!