nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Cuando se va la noche y amanece
tu cara se refleja en mi mirada,
emergiendo tus besos de la nada,
mi cuerpo con caricias se estremece.
Cómo la más bella flor que florece
me abrazas con ternura enamorada,
sintiéndome mujer por ser amada
me sube la pasión que resplandece.
Entre caricias tú y yo nos amamos
llegando a ese placer tan divino
que con fuego y deseo nos quemamos,
nos movemos como aspas de un molino
gozando del placer nos saturamos,
llenándonos de amor, veraz y genuino.
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