AXEL LLAMOSAS
Poeta recién llegado
Recuerdo aquellos tiempos
en los que a pesar de la ignorancia
olíamos los narcisos
degustando su fragancia.
Éramos gente sencilla
sin grandes pretensiones,
una autentica maravilla
obviando tantas tensiones.
Vivíamos con paciencia,
sintiendo el alma del mundo,
a pesar de no tener ciencia
tocamos lo más profundo.
La tierra nos acogía
con abrazo maternal,
sentíamos alegría
sin preocuparnos del jornal.
De ser sabios
y valientes,
resta chasquear los labios
apretando bien los dientes.
Pues de eso ya no queda nada,
se nos olvidó vivir,
tan solo burda manada
buscando falso elixir.
E hizo presa la prisa
impidiéndonos disfrutar,
borrándonos la sonrisa
incluso contemplando el mar.
Y pasa la vida rápido,
ya, ni cuenta nos damos,
nuestra alma ha fallecido
desde que nos criamos.
en los que a pesar de la ignorancia
olíamos los narcisos
degustando su fragancia.
Éramos gente sencilla
sin grandes pretensiones,
una autentica maravilla
obviando tantas tensiones.
Vivíamos con paciencia,
sintiendo el alma del mundo,
a pesar de no tener ciencia
tocamos lo más profundo.
La tierra nos acogía
con abrazo maternal,
sentíamos alegría
sin preocuparnos del jornal.
De ser sabios
y valientes,
resta chasquear los labios
apretando bien los dientes.
Pues de eso ya no queda nada,
se nos olvidó vivir,
tan solo burda manada
buscando falso elixir.
E hizo presa la prisa
impidiéndonos disfrutar,
borrándonos la sonrisa
incluso contemplando el mar.
Y pasa la vida rápido,
ya, ni cuenta nos damos,
nuestra alma ha fallecido
desde que nos criamos.
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