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¡... cuando dejes que te quiera! (Silva mayor)

lesmo

Poeta veterano en el portal

¡... cuando dejes que te quiera!


Enamorado, loco y solitario,
en esta ruina atroz de mi calvario,
pasa la sucesión de las auroras;
anudadas, cual cuentas de un rosario,
van cayendo en mi espíritu las horas.
Con tu recuerdo –¡oh pálida hermosura;
oh tu cándida flor, la flor más pura–,
como un novio infeliz camino ciego,
en una suerte vana de amargura,
sin poder abrasarme con tu fuego.
¡Oh dulce libación de tu cintura,
destino de mi larga singladura!
¡Oh mares procelosos donde entrego
este mal navegar –deshecha amura–,
en los cuales parece que no llego!
Si al llevarte constate en la memoria,
sin esperanza de lograr la gloria,
guerrero, caigo con el pecho abierto,
y sin probar la miel de la victoria,
tal vez sea el morir –¡estar ya muerto!–,
de los senderos todos, el más cierto:
¡oh quimérica paz de la ilusoria
llegada a la bocana de tu puerto,
para mi barco destrozado y yerto!
Guerrero amante ¡ay cómo quisiera
amarrar mis maromas a tu vera
y descansar, por fin, en esa calma
del tedio que me agota todo el alma!
¡Oh mi amor, cuando dejes que te quiera!
 
Última edición:

¡... cuando dejes que te quiera!


Enamorado, loco y solitario,
en esta ruina atroz de mi calvario,
pasa la sucesión de las auroras;
anudadas, cual cuentas de un rosario,
van cayendo en mi espíritu las horas.
Con tu recuerdo –¡oh pálida hermosura;
oh tu cándida flor, la flor más pura–,
como un novio infeliz camino ciego,
en una suerte vana de amargura,
sin poder abrasarme con tu fuego.
¡Oh dulce libación de tu cintura,
destino de mi larga singladura!
¡Oh mares procelosos donde entrego
este mal navegar –deshecha amura–,
en los cuales parece que no llego!
Si al llevarte constate en la memoria,
sin esperanza de lograr la gloria,
guerrero, caigo con el pecho abierto,
y sin probar la miel de la victoria,
tal vez sea el morir –¡estar ya muerto!–,
de los senderos todos, el más cierto:
¡oh quimérica paz de la ilusoria
llegada a la bocana de tu puerto,
para mi barco destrozado y yerto!
Guerrero amante ¡ay cómo quisiera
amarrar mis maromas a tu vera
y descansar, por fin, en esa calma
del tedio que me agota todo el alma!
¡Oh mi amor, cuando dejes que te quiera!
Imposible no dejarse querer por ti, mi entrañable amigo, la bondad de tu corazón hace que quien te conozca rebose de cariño hacia ti solo unos instantes después de conocerte. Tus letras son vehementes y apasionadas, destilan lirismo, melancolía y ternura por los cuatro costados. Me ha encantado leerte querido Salva, siempre me encanta. Millones y trillones de besos para ti pletóricos de admiración y de cariño....muááááacksssss
 

¡... cuando dejes que te quiera!


Enamorado, loco y solitario,
en esta ruina atroz de mi calvario,
pasa la sucesión de las auroras;
anudadas, cual cuentas de un rosario,
van cayendo en mi espíritu las horas.
Con tu recuerdo –¡oh pálida hermosura;
oh tu cándida flor, la flor más pura–,
como un novio infeliz camino ciego,
en una suerte vana de amargura,
sin poder abrasarme con tu fuego.
¡Oh dulce libación de tu cintura,
destino de mi larga singladura!
¡Oh mares procelosos donde entrego
este mal navegar –deshecha amura–,
en los cuales parece que no llego!
Si al llevarte constate en la memoria,
sin esperanza de lograr la gloria,
guerrero, caigo con el pecho abierto,
y sin probar la miel de la victoria,
tal vez sea el morir –¡estar ya muerto!–,
de los senderos todos, el más cierto:
¡oh quimérica paz de la ilusoria
llegada a la bocana de tu puerto,
para mi barco destrozado y yerto!
Guerrero amante ¡ay cómo quisiera
amarrar mis maromas a tu vera
y descansar, por fin, en esa calma
del tedio que me agota todo el alma!
¡Oh mi amor, cuando dejes que te quiera!
Románticas, delicadas y exquisitas letras, has bordado en esta silva y la música e imágenes del vídeo las hace flotar entre gasas.
Un abrazo, Salva.
 
POEMA RECOMENDADO

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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
 
Felicidades , estimado Lesmo , por el reconocimiento obtenido que destaca tu talento .
Un abrazo.


¡... cuando dejes que te quiera!


Enamorado, loco y solitario,
en esta ruina atroz de mi calvario,
pasa la sucesión de las auroras;
anudadas, cual cuentas de un rosario,
van cayendo en mi espíritu las horas.
Con tu recuerdo –¡oh pálida hermosura;
oh tu cándida flor, la flor más pura–,
como un novio infeliz camino ciego,
en una suerte vana de amargura,
sin poder abrasarme con tu fuego.
¡Oh dulce libación de tu cintura,
destino de mi larga singladura!
¡Oh mares procelosos donde entrego
este mal navegar –deshecha amura–,
en los cuales parece que no llego!
Si al llevarte constate en la memoria,
sin esperanza de lograr la gloria,
guerrero, caigo con el pecho abierto,
y sin probar la miel de la victoria,
tal vez sea el morir –¡estar ya muerto!–,
de los senderos todos, el más cierto:
¡oh quimérica paz de la ilusoria
llegada a la bocana de tu puerto,
para mi barco destrozado y yerto!
Guerrero amante ¡ay cómo quisiera
amarrar mis maromas a tu vera
y descansar, por fin, en esa calma
del tedio que me agota todo el alma!
¡Oh mi amor, cuando dejes que te quiera!
 
Para ser artista, se necesita:
  • Capacidades creativas y artísticas. Un talento.
  • Buen sentido la forma y del acento. Sencillez.
  • Disfrutar al trabajar en su obra.
  • Motivación, decisión y confianza en uno mismo.
  • Habilidad para cambiar de sobra.
  • Ser capaz de salir adelante con un toque maestro.
  • Aptitudes para venderse en el mercado.
  • Trabajar con plazos de entrega a tiempo.
  • Ser el tipo de persona que puede enfrentarse al rechazo.
  • Y dejar, al que paga, al publico y los amigos contentos.
Según esto, estas hecho una bestia. Saludos a todas.
 

¡... cuando dejes que te quiera!


Enamorado, loco y solitario,
en esta ruina atroz de mi calvario,
pasa la sucesión de las auroras;
anudadas, cual cuentas de un rosario,
van cayendo en mi espíritu las horas.
Con tu recuerdo –¡oh pálida hermosura;
oh tu cándida flor, la flor más pura–,
como un novio infeliz camino ciego,
en una suerte vana de amargura,
sin poder abrasarme con tu fuego.
¡Oh dulce libación de tu cintura,
destino de mi larga singladura!
¡Oh mares procelosos donde entrego
este mal navegar –deshecha amura–,
en los cuales parece que no llego!
Si al llevarte constate en la memoria,
sin esperanza de lograr la gloria,
guerrero, caigo con el pecho abierto,
y sin probar la miel de la victoria,
tal vez sea el morir –¡estar ya muerto!–,
de los senderos todos, el más cierto:
¡oh quimérica paz de la ilusoria
llegada a la bocana de tu puerto,
para mi barco destrozado y yerto!
Guerrero amante ¡ay cómo quisiera
amarrar mis maromas a tu vera
y descansar, por fin, en esa calma
del tedio que me agota todo el alma!
¡Oh mi amor, cuando dejes que te quiera!

Dorado lenguaje para desde esa bella estructura establecer que el amor
en algunos momentos es huidizo, esa secuencia deja abierto el valor de tejer
con insistencia ese balcon purificado de sentimientos ofrecidos.
belllissimo. saludos amables de luzyabsenta
 

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