J.Carlos Campos
Poeta fiel al portal
Vuela por la ventana como el aire;
despacio, sin hacer ningún ruido.
Se muestra ingrávida, ingobernable,
hundiendo en su maleta lo vivido.
Te deja en las pupilas un silencio
que cubre de tristezas tu garganta,
con el amanecer y sangre hirviendo
prepara el desayuno y te amamanta.
Cuando el Alma se va con otra vida,
aquél que se la lleva nunca muere
porque no muere lo que no se olvida.
Cuando el alma se va, la despedida
es un golpe mortal que te estremece,
pero un día volverá tras la partida.
despacio, sin hacer ningún ruido.
Se muestra ingrávida, ingobernable,
hundiendo en su maleta lo vivido.
Te deja en las pupilas un silencio
que cubre de tristezas tu garganta,
con el amanecer y sangre hirviendo
prepara el desayuno y te amamanta.
Cuando el Alma se va con otra vida,
aquél que se la lleva nunca muere
porque no muere lo que no se olvida.
Cuando el alma se va, la despedida
es un golpe mortal que te estremece,
pero un día volverá tras la partida.
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