RAUL CONTRERAS
Poeta recién llegado
Exultante el corazón
se viste para la fiesta del breve amor,
y aún sabiendo que será breve,
de puro amor se recrea el alma.
Luego,
cuando del fuego ardido
se apagan las brasas
y se recogen las cenizas,
poco importa el tiempo habido,
poco importan las brasas
que en las cenizas quedaran,
porque,
cuando del calor de las brasas
se nutre el verdadero amor
y con las cenizas se escribe el olvido,
solo el tiempo pierde su vigencia y,
legítima la memoria,
se recrea complacida en las cenizas.
se viste para la fiesta del breve amor,
y aún sabiendo que será breve,
de puro amor se recrea el alma.
Luego,
cuando del fuego ardido
se apagan las brasas
y se recogen las cenizas,
poco importa el tiempo habido,
poco importan las brasas
que en las cenizas quedaran,
porque,
cuando del calor de las brasas
se nutre el verdadero amor
y con las cenizas se escribe el olvido,
solo el tiempo pierde su vigencia y,
legítima la memoria,
se recrea complacida en las cenizas.