Cuando el sordo es quien más oye

Frank naranja

Poeta asiduo al portal
Dijeron que dije yo,
sin siquiera decir nada,
que no hay culo sin patada
y que Roma nunca ardió.
Que Pinocho no mintió
sobre brujas sin escoba,
diez camellos sin joroba
transitando el Polo Norte,
ni una virgen que no aborte
a escondidas en su alcoba.

A viva voz se murmura
algo que nunca yo dije;
que quien el dolor inflige
es el que tiene la cura.
Que hay placer en la tortura,
hay sonámbulos despiertos,
diluvios en los desiertos
que evaporan el mal rato;
que el funeral abarato
porque ya vendí los muertos.

Hablan y hablan, por decir,
todo aquello que no he dicho,
que no hay gusto sin capricho
ni verdad por descubrir.
Que no hago uso del mentir
cuando la verdad no basta,
que la mentira se gasta
al decir otra mentira;
ni dije que quien más mira
ve vacía la canasta.

Dicen las bocas, sin gestos,
cosas que no ando diciendo,
que por fin están naciendo
los políticos honestos.
Ladrones sin presupuestos,
chismosos sin interés,
pobreza sin escasez
aunque el hambre tenga nido;
el sordo el mejor oído
y palabra la mudez.

Entonces que hablen, por mí,
de lo duro y de lo tierno
siendo testigo el infierno
cuando ya no esté yo aquí.
Porque del mundo salí
por puertas que no se salen;
por puertos donde no calen
las conjeturas a ciegas;
y para calendas griegas
las apuestas nada valen.
 
Última edición:
Dijeron que dije yo,
sin siquiera decir nada,
que no hay culo sin patada
y que Roma nunca ardió.
Que Pinocho no mintió
sobre brujas sin escoba,
camellos sin joroba
transitando el Polo Norte,
ni virgen que no aborte
a escondidas en su alcoba.

A viva voz se murmura
algo que nunca yo dije;
que quien el dolor inflige
es el que tiene la cura.
Que hay placer en la tortura,
hay sonámbulos despiertos,
diluvios en los desiertos
que evaporan el mal rato;
que el funeral abarato
porque ya vendí los muertos.

Hablan y hablan, por decir,
todo aquello que no he dicho,
que no hay gusto sin capricho
ni verdad por descubrir.
Que no hago uso del mentir
cuando la verdad no basta,
que la mentira se gasta
al decir otra mentira;
ni dije que quien más mira
ve vacía la canasta.

Dicen las bocas, sin gestos,
cosas que no ando diciendo,
que por fin están naciendo
los políticos honestos.
Ladrones sin presupuestos,
chismosos sin interés,
pobreza sin escasez
aunque el hambre tenga nido;
el sordo el mejor oído
y palabra la mudez.

Entonces que hablen, por mí,
de lo duro y de lo tierno
siendo testigo el infierno
cuando ya no esté yo aquí.
Porque del mundo salí
por puertas que no se salen;
por puertos donde no calen
las conjeturas a ciegas;
y para calendas griegas
las apuestas nada valen.
Buenas rimas y versos dinámicos. Un saludo, Frank.
 

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