Trinity
Vampiro.
Aquel día se paró el tiempo
a la 1:15 con 20 segundos
-como indicaba el reloj de aquella sala-
Ya no podía pedir más deseos
ni siquiera a las dos estrellas
que también se detuvieron al final de la ventana.
De todas maneras,
hace mucho no deseaba
¡Porque tan poco que deseé
e igual nada se me había cumplido!
Ni porque el objeto de mi deseo sí lo mereciera...
Supongo que el momento había llegado
¿Sería esa mi hora?
La 1:15 con 20 segundos
para siempre, como aquel reloj,
me detuve.
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