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Cuando Ella llegue

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Como un soplo

que ignoro su procedencia

me lleva. Penas, fuego a veces

arde en mi centro

y me inquieta y me consume,

me acelera,

se come mi fuerza

o me empuja hacia fuera;

tiene nombre de vida

y se disfraza de miedo

pero su ritmo palpita

hasta hacerme saltar sobre mí,

¿Dónde me llevarás?


Algún día

tendré que habitar contigo

pero déjame

que termine de cantar,

de llorar y de andar

el camino con mi nueva amiga,

que intime con la vida

que apenas conozco

y después,

a regañadientes, pero quizá satisfecha

me iré a tu morada,

y en tu patio

plantaré otro naranjo

para que me haga de puente.




en mí,

y darme cuenta de que es la vida,

la que apenas recordaba,

que viene intensa, fuerte

a mis venas



Ahora que Tú, Negra,

rondas mi calle

yo me alío incansable

con el agua que bulle

alegre y activa

en mi centro, en mi vientre,

y te temo, Negra,

como nunca lo he hecho en mi vida.


Me asustas,

porque no conozco tu cara.
 
Como un soplo

que ignoro su procedencia

me lleva. Penas, fuego a veces

arde en mi centro

y me inquieta y me consume,

me acelera,

se come mi fuerza

o me empuja hacia fuera;

tiene nombre de vida

y se disfraza de miedo

pero su ritmo palpita

hasta hacerme saltar sobre mí,

¿Dónde me llevarás?


Algún día

tendré que habitar contigo

pero déjame

que termine de cantar,

de llorar y de andar

el camino con mi nueva amiga,

que intime con la vida

que apenas conozco

y después,

a regañadientes, pero quizá satisfecha

me iré a tu morada,

y en tu patio

plantaré otro naranjo

para que me haga de puente.




en mí,

y darme cuenta de que es la vida,

la que apenas recordaba,

que viene intensa, fuerte

a mis venas



Ahora que Tú, Negra,

rondas mi calle

yo me alío incansable

con el agua que bulle

alegre y activa

en mi centro, en mi vientre,

y te temo, Negra,

como nunca lo he hecho en mi vida.


Me asustas,

porque no conozco tu cara.
Escribir Poesía nos planta en el mundo, nos hace ser lo que somos, nos consuela un poco porque saca afuera nuestros monstruos para ver o al menos demarcar mejor sus rostros y así poder enfrentarlos en una forma un poco más equilibrada, aunque no tanto. La Poesía moldea nuestra vida porque nos habla también de nuestra muerte. Marca un horizonte. Nos ofrece la intuición de un límite.
Pero la Poesía también es la posibilidad de conectar con todo aquello que nos excede y que nos salva. A fin de cuentas no es el temor lo que nos pierde sino la desesperanza.
Gracias por compartir tu arte, María. Un gusto pleno entrar en tu espacio.
Dani.
 
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