Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las campanas doblaban por
los cielos, los dragones encantados
me decían: ''Que envidia te tengo''.
Y las flores secas resurgían de la
tierra caliente, de la madre infinita.
Nunca hubo ni habrá pelo
más negro, nunca ví ojos
tan tiernos, tan cafés, tan
sinceros, y los ángeles entonces
me reverenciaban diciendo:
''En ésta casa hay lumbre
hay bondad, hay silencio''.
Pero un día los fuegos
acallaron agazapándose en
los terrenos vacíos, un día
los sirvientes del demonio
salieron y la robaron entre
sangres y costillas salidas
como le lloré aquel día
cuando el castigo me daban
como lloré amarguras frías
y tenía la sed helada.
Cuando ella vivía los campos
se ponían rebozantes en las
noches, gotas de rocío me
daban en la cara, y era mucho
más negra que el verano aquel
que yo pinté con diamantina en
plata, era su lengua más rosa
que un cascabel bendito por los
Dioses del yule, mucho más
extraña y antaña que los lobos
en muchedumbre.
Y cuando ella vivía no había
sollozos ni recuerdos por que
estaba aquí, hoy...No está más
ni están sus aullidos ni sus pasos secos
y lo único que ha quedado, son
sus lamentos.
Opté por lo más fácil y siniestro
por que era el final del túnel
de su agonía en vilo, opté por
dejarla sola, en compañía de
otros como ella, sin abrazos ni
besos...Ella ya no vive y eso
como lo siento, a veces la sueño
con collares de colores, a veces
la miro entre desazones y tormentos
es que he decaído tanto, que los
esquelitos no vienen sahumando.
Y cuando ella vivía, los cielos
aparecían aterciopelados de
invierno, por que nunca hubo
ni habrá...Otro pelaje más negro.
los cielos, los dragones encantados
me decían: ''Que envidia te tengo''.
Y las flores secas resurgían de la
tierra caliente, de la madre infinita.
Nunca hubo ni habrá pelo
más negro, nunca ví ojos
tan tiernos, tan cafés, tan
sinceros, y los ángeles entonces
me reverenciaban diciendo:
''En ésta casa hay lumbre
hay bondad, hay silencio''.
Pero un día los fuegos
acallaron agazapándose en
los terrenos vacíos, un día
los sirvientes del demonio
salieron y la robaron entre
sangres y costillas salidas
como le lloré aquel día
cuando el castigo me daban
como lloré amarguras frías
y tenía la sed helada.
Cuando ella vivía los campos
se ponían rebozantes en las
noches, gotas de rocío me
daban en la cara, y era mucho
más negra que el verano aquel
que yo pinté con diamantina en
plata, era su lengua más rosa
que un cascabel bendito por los
Dioses del yule, mucho más
extraña y antaña que los lobos
en muchedumbre.
Y cuando ella vivía no había
sollozos ni recuerdos por que
estaba aquí, hoy...No está más
ni están sus aullidos ni sus pasos secos
y lo único que ha quedado, son
sus lamentos.
Opté por lo más fácil y siniestro
por que era el final del túnel
de su agonía en vilo, opté por
dejarla sola, en compañía de
otros como ella, sin abrazos ni
besos...Ella ya no vive y eso
como lo siento, a veces la sueño
con collares de colores, a veces
la miro entre desazones y tormentos
es que he decaído tanto, que los
esquelitos no vienen sahumando.
Y cuando ella vivía, los cielos
aparecían aterciopelados de
invierno, por que nunca hubo
ni habrá...Otro pelaje más negro.