• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Cuando hablo conmigo

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
—¿Qué piensas? —me pregunto,
como si no supiera que esa pregunta es una trampa bien educada.

Pienso que pensar es una manera elegante de postergar el vértigo.
Que mientras hablo conmigo mismo no salto, no decido, no rompo nada.
Pienso que esta conversación interior es un pasillo largo
donde camino en círculos fingiendo avance.

—¿Y eso te sirve de algo? —me respondo, con una voz que no confía.

A veces.
Me sirve para no gritar en público,
para no confundir deseo con destino,
para ponerle nombre a lo que igual se va a quedar sin solución.
Me sirve como se sirve un paraguas roto:
no detiene la lluvia,
pero hace sentir menos expuesto al que lo sostiene.

—Entonces, ¿por qué sigues hablándote?

Porque el silencio absoluto sería aceptar que no entiendo nada.
Y hablarme es resistir.
Es poner dos sillas frente a frente
y fingir que somos personas distintas
cuando en realidad somos el mismo cansancio con distintos argumentos.

—¿Y qué piensas de ti?

Que soy una hipótesis insistente.
Que me explico mejor de lo que me vivo.
Que tengo respuestas brillantes
para preguntas que ya no importan
y dudas torpes para lo único que sí.

—¿Y del tiempo? ¿Y del amor? ¿Y de todo eso que no se deja cerrar?

Pienso que el tiempo es un animal doméstico
que solo muerde cuando uno deja de mirarlo.
Que el amor es una interrupción
que no se disculpa
y que todo lo importante ocurre
cuando no estamos preparados
ni tomando notas.

—¿Entonces qué haces aquí, hablando contigo?

Nada heroico.
Me acompaño.
Porque a veces no se trata de encontrar sentido,
sino de no dejarse solo
mientras se acepta que quizá
no lo haya.

—¿Y si mañana piensas distinto?

Mejor.
Eso significará que sigo vivo
en este diálogo interminable
donde preguntarme qué piensas
es solo otra forma de decirme:
no te vayas todavía.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba