sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando la luna derrama su sangre
se hace todo el poder de un hechizo
se cristaliza su vapor
se hace fuerte su lunar
la mancha de su nacimiento
el roce de su esplendor
el ambiente de su licor
el pensamiento que surge en sus llamas
el tiempo que arde en su voz
es la palabra que interroga su brillo
su pausa y su dolor
su sangre derramada en el universo
da paso a su luz
da paso a su suerte
a su ardor
su figura luminosa
así se hace su viento
en el huracán del silencio
en el mundo de cristales de sus pupilas
ahí arde su llama
su corazón rojizo
desnudado en su vapor
su ambiente húmedo cuando derrama lágrimas
es así cuando arde la batalla,
decían los labios del sol
que la luna debería estar agotada de comparaciones
que el sol se quería casar con la luna
que las comparaciones de una dama y de una luna
podían hacer pensar en que no era única,
su lunar
su doblaje
su vida
toda teñida
solo quería ser única
el sol la conocía
la vio crecer en noches estrelladas
y ahí donde habitaban las escenas
se sabía que su amor
era de siglos
de pasión
de laberintos
para rozar ambos labios
así podía tocar el cielo a una estrella
la luz de la luna
el amor del sol
y derramado su arte
desbocado este sol de luces
este sol de llamas
derramado en el fuego
en el corazón universal
se vio como la luna era su más bella canción
para derramar su sangre
e invocar al mundo
para que viera
como cantaba la luna
como lloraba sangre
que miedo tenía la luna
de ser robada por las vistas
quería ser única
pero ante todo
quería ver a un nuevo sol
el alba de su mar de amor.