JC Ventura
Poeta recién llegado
Cae la noche sobre la ciudad
En algún lugar se reúne la frenética muchedumbre
aullando y danzando como chimpancés
en su carnaval de orgía y lujuria.
Comienza el espectáculo.
El artista sube al escenario,
empieza a recitar su rapsodia
y sus palabras, sueños en libertad,
lentamente van fluyendo,
penetrando en el aire,
fundiéndose con la música
en una mística trilogía de
Catarsis
Poder
Trance
El verdadero Poder reside en las palabras,
la música es el medio,
el elemento mágico de la alquimia
que conduce al viejo hechicero a un estado de Trance...
y entonces recibe su visión:
Silencio
Paz en la tierra
Cerramos los ojos
y viajamos por nuestro sueño,
cabalgamos bajo la tormenta,
cogidos de la mano
olvidamos el mundo,
olvidamos la muerte...
y lentamente nos alejamos
de la gélida e inane
Mente Universal.
Pero, en realidad
¿quién quiere palabras?
La chusma aclama al mito,
el ídolo sexual,
para que su violencia libere sus mentes vacías,
todos quieren ver como Dionisos arde en escenario,
el triunfo de Baco,
las convulsiones del chamán en su visión purificadora
(la fama es un cruel y despiadado monstruo
disfrazado de ángel redentor
que engendra víctimas y mártires crucificados)
Acaba el espectáculo.
Las luces se encienden.
Los asistentes desfilan penosamente hacia la puerta de salida,
abandonan la sala
y vuelven a sumergirse en la cómoda seguridad
de su vida cotidiana.
El Gran Silencio.
¿Quién recuerda ahora al artista?
¿Alguien recuerda ahora sus hipnóticas palabras?
No
están demasiado inmersos
en la densa y oscura telaraña
de su soñolienta rutina diaria
como para poder pensar en ellas.
Ahora la música ha acabado.
¿Conoces
la magia
los símbolos
la mística
el conjuro
el veneno
la visión
el desierto
la muerte
en sus dosis diarias?
Tal vez recuerdes un día
el sueño fugaz de la antorcha
mientras finges que vives el plenilunio
desperdiciando la melodía
del viejo chamán
en cada gota de sudor estéril
alma prisionera
gérmen del nacimiento
de un universo inagotable
me sigues doliendo
tu fiesta de amigos no ha cesado hasta hoy.
En algún lugar se reúne la frenética muchedumbre
aullando y danzando como chimpancés
en su carnaval de orgía y lujuria.
Comienza el espectáculo.
El artista sube al escenario,
empieza a recitar su rapsodia
y sus palabras, sueños en libertad,
lentamente van fluyendo,
penetrando en el aire,
fundiéndose con la música
en una mística trilogía de
Catarsis
Poder
Trance
El verdadero Poder reside en las palabras,
la música es el medio,
el elemento mágico de la alquimia
que conduce al viejo hechicero a un estado de Trance...
y entonces recibe su visión:
Silencio
Paz en la tierra
Cerramos los ojos
y viajamos por nuestro sueño,
cabalgamos bajo la tormenta,
cogidos de la mano
olvidamos el mundo,
olvidamos la muerte...
y lentamente nos alejamos
de la gélida e inane
Mente Universal.
Pero, en realidad
¿quién quiere palabras?
La chusma aclama al mito,
el ídolo sexual,
para que su violencia libere sus mentes vacías,
todos quieren ver como Dionisos arde en escenario,
el triunfo de Baco,
las convulsiones del chamán en su visión purificadora
(la fama es un cruel y despiadado monstruo
disfrazado de ángel redentor
que engendra víctimas y mártires crucificados)
Acaba el espectáculo.
Las luces se encienden.
Los asistentes desfilan penosamente hacia la puerta de salida,
abandonan la sala
y vuelven a sumergirse en la cómoda seguridad
de su vida cotidiana.
El Gran Silencio.
¿Quién recuerda ahora al artista?
¿Alguien recuerda ahora sus hipnóticas palabras?
No
están demasiado inmersos
en la densa y oscura telaraña
de su soñolienta rutina diaria
como para poder pensar en ellas.
Ahora la música ha acabado.
¿Conoces
la magia
los símbolos
la mística
el conjuro
el veneno
la visión
el desierto
la muerte
en sus dosis diarias?
Tal vez recuerdes un día
el sueño fugaz de la antorcha
mientras finges que vives el plenilunio
desperdiciando la melodía
del viejo chamán
en cada gota de sudor estéril
alma prisionera
gérmen del nacimiento
de un universo inagotable
me sigues doliendo
tu fiesta de amigos no ha cesado hasta hoy.
A James Douglas Morrison, fallecido el 3/7/1971.
Poema de JC Ventura, escrito en 1996, 2010 y 2011
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