sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando las gotas de una rosa
se mezclan entre labios y sonrisas,
se miran dos caras en un sueño
con el arte de colgar la aguja de nuestro reloj
para los dos.
Se enciende el viento cuando las campanadas culminan
ese arte que despierta su fragancia a traves de sus rosales,
¿y si muere el tiempo?
quiza ya haya cumplido el año de su entierro,
pero siempre que se cubren los lazos entre besos,
no hay más que discutirle,
porque el verso,
ese que forma un corazón,
lo va llevando al aro de las hadas,
estas empiezan a mover las alas
y cuando tocan el ultimo sonido del arpa,
vuelven sus besos,
se deshielan sus mofletes,
queda todo entre la burbuja del sol naciente.
Cuando morimos,
somos cenizas petrificadas
la gente ofrece sus lágrimas,
cada vez que se oyen las campanas.
Las personas transmiten su amor como un violín,
y su sonrisa como un bonito mes de abril
todo por la gota de una rosa,
pues hasta el sol se eclipsa en nuestros labios fantasma
pero lo importante es que nuestro adiós no se ha roto en los aires,
porque esta escrito en sangre
y limpiado en besos.