Cuando llega el duodécimo mes.
El invierno retorna cada año
Opaca el calor de los días.
Un recuerdo luminoso en la nevada
emula la felicidad de otros tiempos.
Frente a la chimenea,
que no llego a encender
los solapados deseos
se ocultan con cautela.
¡De donde soy! ¡Me detengo!
En mis ojos se alojan sentimientos encontrados
¡Ya no quiero más deseos!
Afuera, en el frío de la noche, duermen
los sueños congelados; se apilan bajo
árboles adornados de promesas incumplidas.
¡Les deseo paz a todos!
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