CUANDO LLEGUE EL MOMENTO

ricardo felipe

Poeta recién llegado
Y entonces ellos crecieron,
mientras nosotros nos quedamos queriendo detener el tiempo,
sin entender que las manijas de los relojes no van hacia atrás,
rememorando fotos y momentos de antaño,
tratando de convencer al destino para que no avance tan rápido.

Hasta hace poco les teníamos en el medio de nuestra cama jugando,
pidiendo chocolates y helados a cada rato,
cada cierto tiempo haciendo maletas para ir a la playa,
con su play station como parte de sus cosas e historias,
besándolos a cada rato cuando pasaban por nuestro lado.

Aún está cerca los momentos de compartir en casa,
en el desayuno,
en el almuerzo,
en la cena,
las noches de pijamadas en el cuarto,
mirando una película con pop corn,
quedándonos todos dormidos antes de terminar la función.

Y entonces los chamos crecieron,
sus voces graves denotan que los tiempos cambiaron,
ahora besar su frente significa mirar para arriba,
aunque siempre mantuvieron intacta la misma sonrisa.

Un día tocó ir a despedirlos a la estación,
el corazón tuvo una conexión con los ojos, volviéndose lágrima,
tocó aceptar que nuestro hijos son hijos del tiempo
y que ahora les toca a ellos buscar sus nuevos momentos.

Entre bandadas de palomas al viento les enviamos bendiciones
y en ellas se fueron también nuestras emociones,
nos queda la alegría de saber que un día volverán
mientras tanto nos toca quedarnos en casa pidiéndole a Dios les cuide siempre.

Ricardo Felipe
Bardo
 
Y entonces ellos crecieron,
mientras nosotros nos quedamos queriendo detener el tiempo,
sin entender que las manijas de los relojes no van hacia atrás,
rememorando fotos y momentos de antaño,
tratando de convencer al destino para que no avance tan rápido.

Hasta hace poco les teníamos en el medio de nuestra cama jugando,
pidiendo chocolates y helados a cada rato,
cada cierto tiempo haciendo maletas para ir a la playa,
con su play station como parte de sus cosas e historias,
besándolos a cada rato cuando pasaban por nuestro lado.

Aún está cerca los momentos de compartir en casa,
en el desayuno,
en el almuerzo,
en la cena,
las noches de pijamadas en el cuarto,
mirando una película con pop corn,
quedándonos todos dormidos antes de terminar la función.

Y entonces los chamos crecieron,
sus voces graves denotan que los tiempos cambiaron,
ahora besar su frente significa mirar para arriba,
aunque siempre mantuvieron intacta la misma sonrisa.

Un día tocó ir a despedirlos a la estación,
el corazón tuvo una conexión con los ojos, volviéndose lágrima,
tocó aceptar que nuestro hijos son hijos del tiempo
y que ahora les toca a ellos buscar sus nuevos momentos.

Entre bandadas de palomas al viento les enviamos bendiciones
y en ellas se fueron también nuestras emociones,
nos queda la alegría de saber que un día volverán
mientras tanto nos toca quedarnos en casa pidiéndole a Dios les cuide siempre.

Ricardo Felipe
Bardo
Así es, la vida es un abrir y cerrar de ojos... un gusto detenerme. Saludos
 
Y entonces ellos crecieron,
mientras nosotros nos quedamos queriendo detener el tiempo,
sin entender que las manijas de los relojes no van hacia atrás,
rememorando fotos y momentos de antaño,
tratando de convencer al destino para que no avance tan rápido.

Hasta hace poco les teníamos en el medio de nuestra cama jugando,
pidiendo chocolates y helados a cada rato,
cada cierto tiempo haciendo maletas para ir a la playa,
con su play station como parte de sus cosas e historias,
besándolos a cada rato cuando pasaban por nuestro lado.

Aún está cerca los momentos de compartir en casa,
en el desayuno,
en el almuerzo,
en la cena,
las noches de pijamadas en el cuarto,
mirando una película con pop corn,
quedándonos todos dormidos antes de terminar la función.

Y entonces los chamos crecieron,
sus voces graves denotan que los tiempos cambiaron,
ahora besar su frente significa mirar para arriba,
aunque siempre mantuvieron intacta la misma sonrisa.

Un día tocó ir a despedirlos a la estación,
el corazón tuvo una conexión con los ojos, volviéndose lágrima,
tocó aceptar que nuestro hijos son hijos del tiempo
y que ahora les toca a ellos buscar sus nuevos momentos.

Entre bandadas de palomas al viento les enviamos bendiciones
y en ellas se fueron también nuestras emociones,
nos queda la alegría de saber que un día volverán
mientras tanto nos toca quedarnos en casa pidiéndole a Dios les cuide siempre.

Ricardo Felipe
Bardo
Ha pasado el tiempo, el futuro que estaba abierto
se va agotando y queda un telon calido de nostalgias
que se aferran a esas ilusiones en el recuerdo.
bello poema donde se produce una concavidad de
calidez y sinceridad unicas.
excelente. saludos de luzyabsenta
 

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