En mi corazón
las aguas del atlántico y del mediterráneo
mucho tiempo lucharon,
destrozaron trozos de vidas,
de mis entrañas.
Dejo de soplar el aire huracanado,
el céfiro derribo su cruel espada
y las aguas se amansaron.
Mi corazón latió mas despacio.
Su cuerpo liquido se hizo fecundo
y la vida salio del mar
salpicando las arenas.
Al pie de los pinos me senté,
pude contemplar el sol tragado por el agua,
la luna parida por las montañas,
mi piel entre las dos luces,
y mi corazón latiendo sin luchas,
solo vibrando por la madrugada.
La tristeza del cielo gris
se convirtió en la alegría del cielo negro.
Fecundé en mi vientre
todos los colores,
todos los sentimientos
y se hizo mas amplia mi casa.
Se engarzo una luz en mis pensamientos
que ilumina muchos rincones de mi.
El corazón se anego de paz
mientras que las olas
dibujaban incansables en la arena
el horizonte de la esperanza.
las aguas del atlántico y del mediterráneo
mucho tiempo lucharon,
destrozaron trozos de vidas,
de mis entrañas.
Dejo de soplar el aire huracanado,
el céfiro derribo su cruel espada
y las aguas se amansaron.
Mi corazón latió mas despacio.
Su cuerpo liquido se hizo fecundo
y la vida salio del mar
salpicando las arenas.
Al pie de los pinos me senté,
pude contemplar el sol tragado por el agua,
la luna parida por las montañas,
mi piel entre las dos luces,
y mi corazón latiendo sin luchas,
solo vibrando por la madrugada.
La tristeza del cielo gris
se convirtió en la alegría del cielo negro.
Fecundé en mi vientre
todos los colores,
todos los sentimientos
y se hizo mas amplia mi casa.
Se engarzo una luz en mis pensamientos
que ilumina muchos rincones de mi.
El corazón se anego de paz
mientras que las olas
dibujaban incansables en la arena
el horizonte de la esperanza.