Introspectivo.
Poeta adicto al portal
Cuando llueve
abro la ventana, para ver el resplandor
de los rayos en cada gota
y sentir el olor, que de la tierra brota.
Cuando llueve,
quiero salir al patio, a bailar en pelotas,
chapotear entre el césped,
olvidarme del resto y conectarme con el cielo.
Cuando llueve,
también soy tranquilo, disfruto de un libro
Y me hundo en el sonido,
de las gotas golpeando las chapas de zinc.
Cuando llueve,
no importa, si tengo paraguas ¡las pelotas!
Me conformo con unas buenas tortas,
tortas fritas y un sorbo de mate,
eso me ablanda el corazón.
Cuando llueve,
me siento vivo, cuando rosa el cielo mi piel.
Hoy me gusta mirar para atrás,
cuando de niño, un barco de papel,
en la calle ponía a flotar.
Y eso, señor, me hace bien.
La lluvia me hace bien.
abro la ventana, para ver el resplandor
de los rayos en cada gota
y sentir el olor, que de la tierra brota.
Cuando llueve,
quiero salir al patio, a bailar en pelotas,
chapotear entre el césped,
olvidarme del resto y conectarme con el cielo.
Cuando llueve,
también soy tranquilo, disfruto de un libro
Y me hundo en el sonido,
de las gotas golpeando las chapas de zinc.
Cuando llueve,
no importa, si tengo paraguas ¡las pelotas!
Me conformo con unas buenas tortas,
tortas fritas y un sorbo de mate,
eso me ablanda el corazón.
Cuando llueve,
me siento vivo, cuando rosa el cielo mi piel.
Hoy me gusta mirar para atrás,
cuando de niño, un barco de papel,
en la calle ponía a flotar.
Y eso, señor, me hace bien.
La lluvia me hace bien.