CUANDO LOS CISNES SON SOLO TRAMOYA
(Imagen nº 4 del mes de mayo)
Dúplice fervor, aproximación de cuerpos
sobre las aguas emboscadas.
Descansa Lohengrin en su remoto esquife
mientras el trueno prepara su alborada.
Descansa el Caballero junto a su inocente Dama,
los cisnes callan y esperan y sus sangres se solazan.
Herr und Gott! La tragedia es veneno del mañana.
Una sinfonía de dioses retumba entre las nubes lejanas
y los pequeños jilgueros huyen, huyen y callan.
Mansas las aguas, mas la carne está impaciente
por albergar espadas como relámpagos o miradas.
Apenas una onda descubre al cisne impoluto,
blanco en su espera blanca.
Es la hora de partir, camarada.
Refulge la memoria revestida de acero o danzas
El rumor de los ausentes, cadáveres o esperanzas,
llega en contrapunto mágico: silencio, el Rey aguarda.
Se desvela el secreto del Grial; los cisnes sus cuellos enlazan.
Oh, Leda lejana, poseída por un dios, nuestra hermana...
Alas dormidas en heráldicas moradas, blancas águilas.
Desde el proscenio alguien avanza, un caballero sin traza
devuelve las rojas rosas que, devotos, han enviado a las tiples cortesanas.
Esto no es, caballeros, nobles damas, más que una tragedia vana,
oropeles, trampantojos, figurantes y tañedoras de arpas,
Los cisnes, tan elegantes, están tejidos con lanas,
Váyanse en buena hora, la tragedia está en sus almas.
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