ropittella
Poeta veterana en el Portal
Cuando me prohíben
recurro al silencio humedecido en mi boca,
lo degusto, lo bebo, y con el trago
resurjo en mi interior.
Por la fuerza en la que me contuve,
respiro cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
busco y me aferro a mi propio corazón,
escuchando el compás de sus latidos,
para que no me amedrenten los otros no.
Canto un himno
de libertad suprema cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
me entrego a mi playa encantada
y paseo por sus costas de paz de caracolas
besándoles la nariz a las almejas,
paseo las crestas de las olas,
soy grano de arena que canta cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
creo en la la muerte como principio de todo
es decir en la semilla como todo principio,
vacío mis verdades hacia adentro,
y a la fértil oscuridad de mi terruño
le doy mis razones cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
no me niego, no me arrancan de raíz los argumentos
soy el tronco duro y áspero
y soy rama verde al mismo tiempo
me doblo, pero no me quiebro,
doy mis frutos cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
los miro a los ojos, sin pensar ningún pesar.
Porque el verdugo espera eso, la rendición herida
la sorda rabia
y eso no es harina para mi costal.
Cuando me prohíben, siempre soy yo misma.
recurro al silencio humedecido en mi boca,
lo degusto, lo bebo, y con el trago
resurjo en mi interior.
Por la fuerza en la que me contuve,
respiro cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
busco y me aferro a mi propio corazón,
escuchando el compás de sus latidos,
para que no me amedrenten los otros no.
Canto un himno
de libertad suprema cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
me entrego a mi playa encantada
y paseo por sus costas de paz de caracolas
besándoles la nariz a las almejas,
paseo las crestas de las olas,
soy grano de arena que canta cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
creo en la la muerte como principio de todo
es decir en la semilla como todo principio,
vacío mis verdades hacia adentro,
y a la fértil oscuridad de mi terruño
le doy mis razones cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
no me niego, no me arrancan de raíz los argumentos
soy el tronco duro y áspero
y soy rama verde al mismo tiempo
me doblo, pero no me quiebro,
doy mis frutos cuando me prohíben.
Cuando me prohíben
los miro a los ojos, sin pensar ningún pesar.
Porque el verdugo espera eso, la rendición herida
la sorda rabia
y eso no es harina para mi costal.
Cuando me prohíben, siempre soy yo misma.
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