Cuando me vaya hoy a dormir
pensaré como cada noche
en millones de cosas
(importantes, y al vez sin importancia)
pensaré en todas ellas a la vez
como un loco suicida en busca de muerte segura.
Pensaré en todas ellas e intentaré
ponerle
un nombre a cada sentimiento, a cada agonía,
a cada recuerdo.
Haré de ese silencio
lleno
un mundo en brumas
que me pueda y me venza,
vez tras otra,
vez tras otra,
vez tras otra,
buscando alguna ruta,
un camino real a la cordura,
una vía segura a la tranquilidad
o ni que sea una gruta llena de peligros hacía la locura.
Una ruta, un paso, El Camino.
Buscaré el nombre de todo.
Inicio de brumas, arraigo de sus raíces.
¡Oh, por Dios!
¡No le busco un sentido a la vida!
Ni tan siquiera se dónde empieza o dónde acaba eso a lo que llaman "vida".
Busco eso, un verso digno, la ruta, el camino.
Busco empapar el alma, busco la hoguera, el incendio.
Los rituales ocultos, como sueños, de simbologías prohibidas para otros mortales.
Me busco, como siendo un sudario de brumas
que no tiene nombre y cuyas hebras nebulosas me atormentan.
Y así, aterrado, buscando donde agarrar la nada, en el silencio de respiraciones entrecortadas
la sombra del alba, la hoguera eterna, el alma
Y así, acalorado entre delirios, duermo, sincero.
Entre Brumas.
pensaré como cada noche
en millones de cosas
(importantes, y al vez sin importancia)
pensaré en todas ellas a la vez
como un loco suicida en busca de muerte segura.
Pensaré en todas ellas e intentaré
ponerle
un nombre a cada sentimiento, a cada agonía,
a cada recuerdo.
Haré de ese silencio
lleno
un mundo en brumas
que me pueda y me venza,
vez tras otra,
vez tras otra,
vez tras otra,
buscando alguna ruta,
un camino real a la cordura,
una vía segura a la tranquilidad
o ni que sea una gruta llena de peligros hacía la locura.
Una ruta, un paso, El Camino.
Buscaré el nombre de todo.
Inicio de brumas, arraigo de sus raíces.
¡Oh, por Dios!
¡No le busco un sentido a la vida!
Ni tan siquiera se dónde empieza o dónde acaba eso a lo que llaman "vida".
Busco eso, un verso digno, la ruta, el camino.
Busco empapar el alma, busco la hoguera, el incendio.
Los rituales ocultos, como sueños, de simbologías prohibidas para otros mortales.
Me busco, como siendo un sudario de brumas
que no tiene nombre y cuyas hebras nebulosas me atormentan.
Y así, aterrado, buscando donde agarrar la nada, en el silencio de respiraciones entrecortadas
la sombra del alba, la hoguera eterna, el alma
Y así, acalorado entre delirios, duermo, sincero.
Entre Brumas.