Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Cuando mi almohada duerme a solas,
me maldice.
Se hincha de tu ausencia como si fuera piel
y no espuma.
Hunde la cara en el silencio
y no me deja dormir.
Dice tu nombre entre dientes de algodón
como si lo odiara,
como si lo amara más que yo.
Anoche la vi llorar,
te juro.
Un hilito de nostalgia le mojaba la funda
y yo, tan inútil,
le pedí perdón.
A veces se duerme boca arriba
esperando tu perfume.
A veces me da la espalda,
como tú.
Y yo, que no soy almohada ni espuma,
sólo un hombre con frío,
me quedo hablando con el techo,
mientras el amor se pudre en las sábanas
y tú —quién sabe dónde—
te duermes sin mí.
me maldice.
Se hincha de tu ausencia como si fuera piel
y no espuma.
Hunde la cara en el silencio
y no me deja dormir.
Dice tu nombre entre dientes de algodón
como si lo odiara,
como si lo amara más que yo.
Anoche la vi llorar,
te juro.
Un hilito de nostalgia le mojaba la funda
y yo, tan inútil,
le pedí perdón.
A veces se duerme boca arriba
esperando tu perfume.
A veces me da la espalda,
como tú.
Y yo, que no soy almohada ni espuma,
sólo un hombre con frío,
me quedo hablando con el techo,
mientras el amor se pudre en las sábanas
y tú —quién sabe dónde—
te duermes sin mí.