prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando miro tus labios, mujer desconocida,
tus besos se parecen a esas manzanas rojas
del jardín del vecino
que siempre quise robar, cuando niño,
pero al final decidía vencer la timidez
y tocar a la puerta, para pedir permiso
a recogerlas.
Y ahora, que de tu árbol de vida se me presentan
tal frutas
ay, yo no espero más a que me abras,
que me llames ladrón,y a lo último
que me condenes
a morir enamorado
por que tengo sabor a ti...
tus besos se parecen a esas manzanas rojas
del jardín del vecino
que siempre quise robar, cuando niño,
pero al final decidía vencer la timidez
y tocar a la puerta, para pedir permiso
a recogerlas.
Y ahora, que de tu árbol de vida se me presentan
tal frutas
ay, yo no espero más a que me abras,
que me llames ladrón,y a lo último
que me condenes
a morir enamorado
por que tengo sabor a ti...