coral
Una dama muy querida en esta casa.
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Estaré entre mis sabanas frías
con los ojos cerrados, dormida,
cuando quieras tocar en mi puerta.
con los ojos cerrados, dormida,
cuando quieras tocar en mi puerta.
Un perfume de flores en ramos,
adornando mi última estancia,
salpicando mi rostro con llanto,
los amores que no me dejaron.
adornando mi última estancia,
salpicando mi rostro con llanto,
los amores que no me dejaron.
¡Pensaran que me encuentro dormida!
y en mis labios profunda sonrisa
encontrando esa paz merecida
sepultando por siempre la triste desdicha.
y en mis labios profunda sonrisa
encontrando esa paz merecida
sepultando por siempre la triste desdicha.
¡Aquí estoy, con mi cuerpo tan lleno de vida!
¡ya no tardes!... no sea que en la aurora,
toques a mi puerta y me encuentres por siempre,
entre mis sabanas frías...
¡Con los ojos cerrados, dormida!
¡ya no tardes!... no sea que en la aurora,
toques a mi puerta y me encuentres por siempre,
entre mis sabanas frías...
¡Con los ojos cerrados, dormida!
Prudencia arenas
Coral.
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