Cuando reía

Cris Cam

Poeta adicto al portal
Cuando reía

Se escucha la música del baile.
Oigo el eco,
replicar desde el murallón.
Otros acordes, otra música, otro estilo.
No como antes,
cuando reía.


Me vestiré e iré como siempre.
Buscaré mi traje azul.
La llevaré a ella,
mi desconocida amada.
La cubriré con el manto de las sábanas,
gastadas de orgasmos fingidos.


Buscaré a la princesa de Kiev,
que espera a su guerrero del Cáucaso,
le daré más esperanzas para ella.
Saludaré al mercader de almas,
al agua pura,
a Hierata que cuida el fuego sagrado.


Antes me peinaré,
no queda bien buscar a mi amada con los cabellos libres,
sospechará mis cadenas.
Me pondré al borde del balcón,
esperando que la luna me sople al oído,
el último rumor de un poeta.

Desde allí mirare,
si, finalmente,
la sonrisa de perla de una joven gastada,
me beneficie con su mirada de chocolate.

Y si así no fuera,
como es y ha sido siempre,
volveré con mi sábana gastada de orgasmos fingidos.

Guardaré el traje,
y seguiré muerto,
para el lunes volver a la oficina.
 
Cuando reía

Se escucha la música del baile.
Oigo el eco,
replicar desde el murallón.
Otros acordes, otra música, otro estilo.
No como antes,
cuando reía.


Me vestiré e iré como siempre.
Buscaré mi traje azul.
La llevaré a ella,
mi desconocida amada.
La cubriré con el manto de las sábanas,
gastadas de orgasmos fingidos.


Buscaré a la princesa de Kiev,
que espera a su guerrero del Cáucaso,
le daré más esperanzas para ella.
Saludaré al mercader de almas,
al agua pura,
a Hierata que cuida el fuego sagrado.


Antes me peinaré,
no queda bien buscar a mi amada con los cabellos libres,
sospechará mis cadenas.
Me pondré al borde del balcón,
esperando que la luna me sople al oído,
el último rumor de un poeta.

Desde allí mirare,
si, finalmente,
la sonrisa de perla de una joven gastada,
me beneficie con su mirada de chocolate.

Y si así no fuera,
como es y ha sido siempre,
volveré con mi sábana gastada de orgasmos fingidos.

Guardaré el traje,
y seguiré muerto,
para el lunes volver a la oficina.
Añorar la risa de una persona es sinónimo de haber vivido buenos momentos a su lado.
Un placer pasear por sus versos
Saludos.
 
Cuando reía

Se escucha la música del baile.
Oigo el eco,
replicar desde el murallón.
Otros acordes, otra música, otro estilo.
No como antes,
cuando reía.


Me vestiré e iré como siempre.
Buscaré mi traje azul.
La llevaré a ella,
mi desconocida amada.
La cubriré con el manto de las sábanas,
gastadas de orgasmos fingidos.


Buscaré a la princesa de Kiev,
que espera a su guerrero del Cáucaso,
le daré más esperanzas para ella.
Saludaré al mercader de almas,
al agua pura,
a Hierata que cuida el fuego sagrado.


Antes me peinaré,
no queda bien buscar a mi amada con los cabellos libres,
sospechará mis cadenas.
Me pondré al borde del balcón,
esperando que la luna me sople al oído,
el último rumor de un poeta.

Desde allí mirare,
si, finalmente,
la sonrisa de perla de una joven gastada,
me beneficie con su mirada de chocolate.

Y si así no fuera,
como es y ha sido siempre,
volveré con mi sábana gastada de orgasmos fingidos.

Guardaré el traje,
y seguiré muerto,
para el lunes volver a la oficina.
Mucha nostalgia disfrazada de sonrisa, saludos Cris
 
Cuando reía

Se escucha la música del baile.
Oigo el eco,
replicar desde el murallón.
Otros acordes, otra música, otro estilo.
No como antes,
cuando reía.


Me vestiré e iré como siempre.
Buscaré mi traje azul.
La llevaré a ella,
mi desconocida amada.
La cubriré con el manto de las sábanas,
gastadas de orgasmos fingidos.


Buscaré a la princesa de Kiev,
que espera a su guerrero del Cáucaso,
le daré más esperanzas para ella.
Saludaré al mercader de almas,
al agua pura,
a Hierata que cuida el fuego sagrado.


Antes me peinaré,
no queda bien buscar a mi amada con los cabellos libres,
sospechará mis cadenas.
Me pondré al borde del balcón,
esperando que la luna me sople al oído,
el último rumor de un poeta.

Desde allí mirare,
si, finalmente,
la sonrisa de perla de una joven gastada,
me beneficie con su mirada de chocolate.

Y si así no fuera,
como es y ha sido siempre,
volveré con mi sábana gastada de orgasmos fingidos.

Guardaré el traje,
y seguiré muerto,
para el lunes volver a la oficina.
Un gusto, hace tiempo que no pasaba a sus poemas.
Saludos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba