De mis ojos que retozan, de la mas bella alegría
Decidí con armonía escribir este poema
Y con el alma hecha emblema, escribí con puño y letra
Y que mi corazón como alerta, enciende el alma mía.
De la belleza modesta era la niña Ana Maria
Dulce y hermosa musa, mi alma ya hizo cautiva
Solo la vi de improvisto y mi corazón ya flechado
No aguanta tanta fortuna, y se sintió ilusionado
El romanticismo especula, y de ella me enamore
Y aunque seductor no seré, solo me queda la poesía
Daria mi propia vida por vivir al lado de ella
Tratarla con la decencia y brindarle mis caricias
Pero aun joven e inerte cometí imprecisiones
No estime mis acciones convenientes para ella
Instigándola con mis palabras, aleje a la doncella
Y tras ella se fue mi alma, y mil lagrimas de tristeza.
El egocentrismo maldito, me lastimo la cabeza
Yo mismo puse las trabas como haciendo una cerca de piedras
Solo desde el corazón le deseo, que sea muy feliz por siempre
Y que un hombre decente, la quiera con el corazón
Que no pierda la razón, si no encuentra suficiente
Que en medio de su amor, nunca pierda su decoro
Que vale tanto como oro, que tras excavar en las minas
Brilla como luz cautiva que enciende la vida misma.
Decidí con armonía escribir este poema
Y con el alma hecha emblema, escribí con puño y letra
Y que mi corazón como alerta, enciende el alma mía.
De la belleza modesta era la niña Ana Maria
Dulce y hermosa musa, mi alma ya hizo cautiva
Solo la vi de improvisto y mi corazón ya flechado
No aguanta tanta fortuna, y se sintió ilusionado
El romanticismo especula, y de ella me enamore
Y aunque seductor no seré, solo me queda la poesía
Daria mi propia vida por vivir al lado de ella
Tratarla con la decencia y brindarle mis caricias
Pero aun joven e inerte cometí imprecisiones
No estime mis acciones convenientes para ella
Instigándola con mis palabras, aleje a la doncella
Y tras ella se fue mi alma, y mil lagrimas de tristeza.
El egocentrismo maldito, me lastimo la cabeza
Yo mismo puse las trabas como haciendo una cerca de piedras
Solo desde el corazón le deseo, que sea muy feliz por siempre
Y que un hombre decente, la quiera con el corazón
Que no pierda la razón, si no encuentra suficiente
Que en medio de su amor, nunca pierda su decoro
Que vale tanto como oro, que tras excavar en las minas
Brilla como luz cautiva que enciende la vida misma.