Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Me acostumbré a respirar tus poemas,
aquellos que el viento de cristal
azotan con sus alas la ventana
inclinada de cierta nostalgia.
Un pedestal de verbos turbulentos
que bajan como un rayo a la piel
descrita en mis sueños de invierno,
a la estación cercana a los adjetivos,
aquellos que desafían el fuego de las letras,
ellos se extienden,
se riegan
y se alojan
en el corriente sanguíneo
de los fragmentos de mis días,
y van quedando en la noche de insomnio
mineral de la noche soñolienta,
vestigios inciertos, añoranzas y manos
abiertas.
El sentido, el hecho, la lectura
silenciosa que aplican mis latidos, al
poema que hoy, precisamente hoy,
cuando te leo, se despiertan...
aquellos que el viento de cristal
azotan con sus alas la ventana
inclinada de cierta nostalgia.
Un pedestal de verbos turbulentos
que bajan como un rayo a la piel
descrita en mis sueños de invierno,
a la estación cercana a los adjetivos,
aquellos que desafían el fuego de las letras,
ellos se extienden,
se riegan
y se alojan
en el corriente sanguíneo
de los fragmentos de mis días,
y van quedando en la noche de insomnio
mineral de la noche soñolienta,
vestigios inciertos, añoranzas y manos
abiertas.
El sentido, el hecho, la lectura
silenciosa que aplican mis latidos, al
poema que hoy, precisamente hoy,
cuando te leo, se despiertan...
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::, pero es muy triste estar solo en este portal, especialmente si se le extraña