Kairos42
Poeta recién llegado
Me pasó, que mis ojos vieron más allá de la barda
de mi quietud.
Envuelta en tu belleza, la que muchos decían
que solo era el cenit de tus virtudes.
La lentitud de mi pensar, y la desesperación
solo me amargó hasta que me decidí hablarte.
Ingenuamente, me dejé llevar por el sentimiento,
que nacido en mi, me hizo dedicarte amor y poesía.
Luego de llenarme de carne, lujuria y sexo, vacías
ya tus pupilas, en las que me reflejaba, solo
demandas y actitudes llenas de narcisismo
hirieron mi alma...
Culpable yo, por no apartarte de mi, culpable
yo para mantener la fiesta en paz, dejarme
humillar, hasta que tocaste fibras profundas.
Hasta que llegaste tan profundo, que con un
bofetón de guante blanco, desafié a tu inteligencia
para solo apartarte de mi ser y ahora la paz
recupero de pocos, pero la desconfianza
se mantiene por siempre... Por siempre
prefiero mi cabeza en mi almohada de dura
realidad, que en el regazo de la falsedad
y manipulación.
Kairos 42
de mi quietud.
Envuelta en tu belleza, la que muchos decían
que solo era el cenit de tus virtudes.
La lentitud de mi pensar, y la desesperación
solo me amargó hasta que me decidí hablarte.
Ingenuamente, me dejé llevar por el sentimiento,
que nacido en mi, me hizo dedicarte amor y poesía.
Luego de llenarme de carne, lujuria y sexo, vacías
ya tus pupilas, en las que me reflejaba, solo
demandas y actitudes llenas de narcisismo
hirieron mi alma...
Culpable yo, por no apartarte de mi, culpable
yo para mantener la fiesta en paz, dejarme
humillar, hasta que tocaste fibras profundas.
Hasta que llegaste tan profundo, que con un
bofetón de guante blanco, desafié a tu inteligencia
para solo apartarte de mi ser y ahora la paz
recupero de pocos, pero la desconfianza
se mantiene por siempre... Por siempre
prefiero mi cabeza en mi almohada de dura
realidad, que en el regazo de la falsedad
y manipulación.
Kairos 42