carmen viviana
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llego a una página amiga
buscando presencias,
buscando algo que me detenga.
Vuelvo del fondo del mar
donde está el cementerio
de las ilusiones perdidas.
Traigo un collar de caracolas
para aprender a contar
lo que nunca va a pasar.
Salgo otra vez, a regresar.
Quiero jugar a ser geisha
para saber cómo se abre la puerta
por donde salir a pasear a la luna.
Viajo a recuperar lo que he sentido
en mi domicilio, desparecido.
Trazo otra vez el camino.
Trepo a la montaña del destino
redactando el diccionario
de mis comprensiones amargas.
Busco el paraíso perdido
para dormir al lado
de un amigo herido.
Lloro con todos mis sentidos.
Me niego a dejar mi pensamiento
en el tiempo pasado
de un diario censurado.,
Y así, dibujando un día inmóvil
como un encarcelado,
pensándome tendida
junto a un amigo enyesado,
pierdo un nuevo día
del resto de mis días.
Carmen Viviana
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