Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre hay un tiempo de amar,
en el que no se mira el reloj,
ni ver la puerta es premura.
Siempre hay un tiempo de amor,
en que llueve dentro
Y la noche es más oscura.
Siempre hay un tiempo de amar,
donde se tocan castañuelas con la luna.
Siempre hay un tiempo de amor,
en que la soledad es más sola y nos tortura
Todo cumple un ciclo en nuestras vidas;
y las cosas, los afectos, duran , lo que duran
No podemos ni alargarlas ni amarrarlas,
al tratar de retenerlas y evitarles la partida,
porque tarde o temprano emprenderán arremetida...
Simplemente hagamos de la vida una fiesta,
y no una eterna despedida
Pero si ésta, llegara a nuestra puerta,
no la tratemos como asesina;
alguna razón deberá haber,
aunque no podamos deducirla.
¡Dios nos arrope con su bien
Y nos de fuerza al recibirla!
en el que no se mira el reloj,
ni ver la puerta es premura.
Siempre hay un tiempo de amor,
en que llueve dentro
Y la noche es más oscura.
Siempre hay un tiempo de amar,
donde se tocan castañuelas con la luna.
Siempre hay un tiempo de amor,
en que la soledad es más sola y nos tortura
Todo cumple un ciclo en nuestras vidas;
y las cosas, los afectos, duran , lo que duran
No podemos ni alargarlas ni amarrarlas,
al tratar de retenerlas y evitarles la partida,
porque tarde o temprano emprenderán arremetida...
Simplemente hagamos de la vida una fiesta,
y no una eterna despedida
Pero si ésta, llegara a nuestra puerta,
no la tratemos como asesina;
alguna razón deberá haber,
aunque no podamos deducirla.
¡Dios nos arrope con su bien
Y nos de fuerza al recibirla!
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