Juan Manuel Botero Arias
Poeta recién llegado
Las vidrieras rotas laceran el invierno de los días y uno ha colapsado enmudecido por el quebranto sutil del alma.
Uno se descompone y lento y sediento pasa al luto temporal en el frío intermitente. Uno se va uniendo en dulces recomposiciones ancladas !Uno se vuelve a armar y más nada hay por hacer!
Cuando uno se rompe, es lastimero con el presente y se explaya en naderías que poco a poco sacuden. Cuando uno se quebranta, siente el colapso pendular precipitado en la delgada coraza nuestra.
Cuando uno se siente destruido, se toma las incomodidades de la existencia como verdugos puntiagudos y omnipresentes, pero luego se aplacan taciturnos como vagas cenizas desechables, y nos reconstruimos para no volver a estallar en pedazos...
Uno se descompone y lento y sediento pasa al luto temporal en el frío intermitente. Uno se va uniendo en dulces recomposiciones ancladas !Uno se vuelve a armar y más nada hay por hacer!
Cuando uno se rompe, es lastimero con el presente y se explaya en naderías que poco a poco sacuden. Cuando uno se quebranta, siente el colapso pendular precipitado en la delgada coraza nuestra.
Cuando uno se siente destruido, se toma las incomodidades de la existencia como verdugos puntiagudos y omnipresentes, pero luego se aplacan taciturnos como vagas cenizas desechables, y nos reconstruimos para no volver a estallar en pedazos...