La verdadera belleza es invisible;
se reconoce cuando derrite al tiempo
y activa la imaginación.
Cuando los pies dejan de aferrarse al piso,
y cuando cada partícula de tu ser
es cómplice de la liberación.
Cuando la marcha de los dos es perfecta...
cuando mis oídos saborean tu voz,
y cuando verte es suficiente para embriagar al corazón.
se reconoce cuando derrite al tiempo
y activa la imaginación.
Cuando los pies dejan de aferrarse al piso,
y cuando cada partícula de tu ser
es cómplice de la liberación.
Cuando la marcha de los dos es perfecta...
cuando mis oídos saborean tu voz,
y cuando verte es suficiente para embriagar al corazón.
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