Damita
Poeta recién llegado
No se como explicarte, ¿Pero qué culpa tengo?... No puedo hacer nada, no lo escogí, ni lo decidí; ¿Qué iba a saber que el día que te vi tendría cualquier cantidad de choque de emociones?
Fue como ver la profundidad del mar en tu mirada penetrante, ni hablar de que los rayos del sol en tu cabello me dieron de frente y me cegaron, ¿Qué puedo decir de tu sonrisa que me intimido?... No me atrevía a hablarte, me llene de miedo; ¿Cómo decir hola a tanta naturaleza junta?... Era definitivamente imposible ser yo misma ante semejante Milagro de Dios.
Y mis demonios me empujaban, me decían tonta, cobarde y demás ¡Pero que difícil!, ¿Cómo hacia yo?, sí me ahogaba y no podía emitir palabras. Pero un día me llene de valor, por lo menos pude decirte buenas tardes y era mas que suficiente para comenzar, ¡Ay mi Dios! Fue lo que por dentro dije cuando me contestaste con esa sonrisa electrizante, capaz de iluminar toda la ciudad dejando atrás todos los razonamientos de electricidad.
Después podía abrazarte y besarte la mejilla, me sentía la reina del mundo, si, me gustabas, pero nunca te perdí el respeto. Ya no era sólo físico, era ver tu apasionamiento para todo, tu entrega, tu forma de ser tan especial y única, siempre allí disponible para todos, dulce como comerse un caramelo de miel pero sin empalagarse eso si.
Te respetaba si, sigo respetándote como desde el principio, eras la señora y continúas siendo la señora para mí, aunque no pueda olvidar mi cara de pena al verte leer todas estas locuras, mi timidez que nunca había sentido tan fuerte con nadie, la emoción de tus opiniones sobre mí.
Te has convertido en esa señora amiga, con la que se puede conversar por largo rato, sin guardar silencio, hasta para tomarse un café y por que no ir al cine tal vez, pero mantengo el respeto por ti pase lo que pase.
Conozco algo de tus gustos, claro que también sé que no soy tu tipo, conozco un poco de tu vida y vaya que eres una luchadora en potencia, tomando siempre el control con sutileza. ¿Si te digo que me gustas qué?, insisto en que no tengo la culpa, la única culpable eres tú, porque aunque no me hayas dado alas siendo tú misma me atrapaste y no pude resistirme a nada.
¿Pero como hago?... Sí cuando lo confesé mínimo esperaba que me insultaras, pero eres tan dama que preferiste preguntarme como me sentía después de soltarlo, y yo dándome por una desempleada más y al contrario lo que recibí fue la ola del mar arropándome y haciéndome flotar, refrescándome y por supuesto quitándome un peso enorme de encima.
¡Uff!.... Por fin Salí de eso, fui sincera y sigo teniendo empleo, cabe destacar además que no me arrepiento, pero de verdad te garantizo y te doy mi palabra una vez más, no te faltaré el respeto, no hay que temer, no voy a perjudicarte, aún te veo como la Señora, esa que esta allá y yo acá, te prometo que así seguirá y si sientes que te ofendo: ¿Me podrías perdonar?... De este tema no hablaremos más si así lo deseas, pues prometo que te voy a respetar.
Gracias a tu comprensión salí del bloqueo que tenía, me siento tranquila conmigo misma, sólo espero que no cambies y no dejes de ser mi amiga, no dejes de escucharme y apoyarme, recuerda ante todo una vez más que eres mi amiga y disculpa que sea tan repetitiva.
Un beso desde el corazón
Damita
Fue como ver la profundidad del mar en tu mirada penetrante, ni hablar de que los rayos del sol en tu cabello me dieron de frente y me cegaron, ¿Qué puedo decir de tu sonrisa que me intimido?... No me atrevía a hablarte, me llene de miedo; ¿Cómo decir hola a tanta naturaleza junta?... Era definitivamente imposible ser yo misma ante semejante Milagro de Dios.
Y mis demonios me empujaban, me decían tonta, cobarde y demás ¡Pero que difícil!, ¿Cómo hacia yo?, sí me ahogaba y no podía emitir palabras. Pero un día me llene de valor, por lo menos pude decirte buenas tardes y era mas que suficiente para comenzar, ¡Ay mi Dios! Fue lo que por dentro dije cuando me contestaste con esa sonrisa electrizante, capaz de iluminar toda la ciudad dejando atrás todos los razonamientos de electricidad.
Después podía abrazarte y besarte la mejilla, me sentía la reina del mundo, si, me gustabas, pero nunca te perdí el respeto. Ya no era sólo físico, era ver tu apasionamiento para todo, tu entrega, tu forma de ser tan especial y única, siempre allí disponible para todos, dulce como comerse un caramelo de miel pero sin empalagarse eso si.
Te respetaba si, sigo respetándote como desde el principio, eras la señora y continúas siendo la señora para mí, aunque no pueda olvidar mi cara de pena al verte leer todas estas locuras, mi timidez que nunca había sentido tan fuerte con nadie, la emoción de tus opiniones sobre mí.
Te has convertido en esa señora amiga, con la que se puede conversar por largo rato, sin guardar silencio, hasta para tomarse un café y por que no ir al cine tal vez, pero mantengo el respeto por ti pase lo que pase.
Conozco algo de tus gustos, claro que también sé que no soy tu tipo, conozco un poco de tu vida y vaya que eres una luchadora en potencia, tomando siempre el control con sutileza. ¿Si te digo que me gustas qué?, insisto en que no tengo la culpa, la única culpable eres tú, porque aunque no me hayas dado alas siendo tú misma me atrapaste y no pude resistirme a nada.
¿Pero como hago?... Sí cuando lo confesé mínimo esperaba que me insultaras, pero eres tan dama que preferiste preguntarme como me sentía después de soltarlo, y yo dándome por una desempleada más y al contrario lo que recibí fue la ola del mar arropándome y haciéndome flotar, refrescándome y por supuesto quitándome un peso enorme de encima.
¡Uff!.... Por fin Salí de eso, fui sincera y sigo teniendo empleo, cabe destacar además que no me arrepiento, pero de verdad te garantizo y te doy mi palabra una vez más, no te faltaré el respeto, no hay que temer, no voy a perjudicarte, aún te veo como la Señora, esa que esta allá y yo acá, te prometo que así seguirá y si sientes que te ofendo: ¿Me podrías perdonar?... De este tema no hablaremos más si así lo deseas, pues prometo que te voy a respetar.
Gracias a tu comprensión salí del bloqueo que tenía, me siento tranquila conmigo misma, sólo espero que no cambies y no dejes de ser mi amiga, no dejes de escucharme y apoyarme, recuerda ante todo una vez más que eres mi amiga y disculpa que sea tan repetitiva.
Un beso desde el corazón
Damita