Kein Williams
Poeta fiel al portal
¡Cuántas veces te idealicé!
Que me enamoré
de lo que no existía,
te hice tan perfecta
que hasta me creí,
palabras que imaginé
y ni me decías.
¡Cuántas veces te idealicé!
No pude entender
que lo que hacía,
era un espejismo,
yo quería a alguien
que no existía,
vi lo que quería
y no lo que merecía.
¡Cuántas veces te idealicé!
Fue tan superior
que en mi alegría,
sonreí cada caricia
que tú me debías,
te sentí tan cálida
no vi que eras fría.
¡Cuántas veces te idealicé!
Que hasta me enojé
s me decían,
que tú no sentías,
lo que yo creía;
yo era tan solo algo
y juré que eras mía.
¡Cuántas veces te idealicé!
Pedía siempre perdón
siendo inocente,
pero en mi mente
no quería conflicto,
solo el quererte
hacía todo distinto,
pero no sentías lo mismo.
¡Cuántas veces te idealicé!
Hasta que por fin
abrí mis ojos,
vi tus labios rojos
besando a otro,
y mi corazón
quedó tan roto.
¡Cuántas veces te idealicé!
Pero la verdad
no fue tu culpa,
hoy puedo notarlo
no eres mi princesa,
ni lo fuiste nunca
tienes la belleza,
pero no el mismo corazón.
¡Cuántas veces te idealicé!
Que hoy hasta creo
que me enamoré de mí,
fueron las virtudes
que yo te imponía,
eras mi día a día
parte de mi vida,
que a tus defectos ni los vi.
Y hoy que cae el velo
ya no estoy tan ciego,
creo que es lo mejor
irse sin siquiera hablar
¡Cuántas veces te idealicé!
Que me olvidé de pensar.
Que me enamoré
de lo que no existía,
te hice tan perfecta
que hasta me creí,
palabras que imaginé
y ni me decías.
¡Cuántas veces te idealicé!
No pude entender
que lo que hacía,
era un espejismo,
yo quería a alguien
que no existía,
vi lo que quería
y no lo que merecía.
¡Cuántas veces te idealicé!
Fue tan superior
que en mi alegría,
sonreí cada caricia
que tú me debías,
te sentí tan cálida
no vi que eras fría.
¡Cuántas veces te idealicé!
Que hasta me enojé
s me decían,
que tú no sentías,
lo que yo creía;
yo era tan solo algo
y juré que eras mía.
¡Cuántas veces te idealicé!
Pedía siempre perdón
siendo inocente,
pero en mi mente
no quería conflicto,
solo el quererte
hacía todo distinto,
pero no sentías lo mismo.
¡Cuántas veces te idealicé!
Hasta que por fin
abrí mis ojos,
vi tus labios rojos
besando a otro,
y mi corazón
quedó tan roto.
¡Cuántas veces te idealicé!
Pero la verdad
no fue tu culpa,
hoy puedo notarlo
no eres mi princesa,
ni lo fuiste nunca
tienes la belleza,
pero no el mismo corazón.
¡Cuántas veces te idealicé!
Que hoy hasta creo
que me enamoré de mí,
fueron las virtudes
que yo te imponía,
eras mi día a día
parte de mi vida,
que a tus defectos ni los vi.
Y hoy que cae el velo
ya no estoy tan ciego,
creo que es lo mejor
irse sin siquiera hablar
¡Cuántas veces te idealicé!
Que me olvidé de pensar.