Allan Nápoles
Poeta recién llegado
Cuántas veces entré a tu conversación,
te veía en línea, había un mensaje mío ignorado y lastimado al saber que no morías por hablar,
del modo que yo lo hacía,
no quedaba más y me salía.
Cuántas veces desperté deseando
abrir mi celular y ver un "buenos días"
"anoche soñé contigo" o una simple señal,
que me diera indicios de importancia,
y que sólo era una cuestión mental.
Pero no llegó, a veces te daban esos destellos al amanecer, de tarde o antes de dormir, me convertía en el hombre más feliz,
podía descansar y soñar tranquilo,
Pero al salir el sol, de nuevo, volvía el dolor.
Más no te culpo de nada corazón,
Mi error fue pensar que podías amarme,
Por sobre todo como hice yo,
Eso es lo que más dolió.
Gracias mi musa, un a abrazo,
dos besos y un adiós.
Allan Nápoles
te veía en línea, había un mensaje mío ignorado y lastimado al saber que no morías por hablar,
del modo que yo lo hacía,
no quedaba más y me salía.
Cuántas veces desperté deseando
abrir mi celular y ver un "buenos días"
"anoche soñé contigo" o una simple señal,
que me diera indicios de importancia,
y que sólo era una cuestión mental.
Pero no llegó, a veces te daban esos destellos al amanecer, de tarde o antes de dormir, me convertía en el hombre más feliz,
podía descansar y soñar tranquilo,
Pero al salir el sol, de nuevo, volvía el dolor.
Más no te culpo de nada corazón,
Mi error fue pensar que podías amarme,
Por sobre todo como hice yo,
Eso es lo que más dolió.
Gracias mi musa, un a abrazo,
dos besos y un adiós.
Allan Nápoles
Última edición: