el poema es mi mundo
Poeta asiduo al portal
Cuánto dolor
Mirando a las palmeras
que hacen sombra en esta playa
me acongojo y me entristezco
de no poder ya mirar
su figura de mujer
que me hacia delirar
Y alegraba mi tristeza
cuando algo me aturdía
en sus manos me entregaba
más que amor paz y alegría
Hoy camino por la arena
que con ella recorrí
y que entre besos y caricias
me hacía sentir tan feliz
Hoy camino en esta arena
bajo este sol inclemente
que hace arder mi corazón
que se muere tristemente
Al saber que la mujer
que hizo de mis noches días
ya no está…
ya no es mía
Se ha marchado sin querer
se ha marchado en el carruaje
que no la deja volver
Porque marcho para siempre
porque marcho sin retorno
hay mi dios cuánto dolor
hay mi dios cuanto sufrir
yo se que te la llevaste
por ser buena por ser gente
Porque al cielo solo entran
los que tienen buen talante
pero en mi solo dejaste
un dolor que me calcina
un dolor que me asesina
Y que acaba poco a poco
con el sueño de mi vida
que fue adorarla y quererla
como un día lo juré
Ante dios y ante los hombres
que dolor que padecer
me calcina y me destruye
¡por no poderla tener!
Luís César González Moya
Mirando a las palmeras
que hacen sombra en esta playa
me acongojo y me entristezco
de no poder ya mirar
su figura de mujer
que me hacia delirar
Y alegraba mi tristeza
cuando algo me aturdía
en sus manos me entregaba
más que amor paz y alegría
Hoy camino por la arena
que con ella recorrí
y que entre besos y caricias
me hacía sentir tan feliz
Hoy camino en esta arena
bajo este sol inclemente
que hace arder mi corazón
que se muere tristemente
Al saber que la mujer
que hizo de mis noches días
ya no está…
ya no es mía
Se ha marchado sin querer
se ha marchado en el carruaje
que no la deja volver
Porque marcho para siempre
porque marcho sin retorno
hay mi dios cuánto dolor
hay mi dios cuanto sufrir
yo se que te la llevaste
por ser buena por ser gente
Porque al cielo solo entran
los que tienen buen talante
pero en mi solo dejaste
un dolor que me calcina
un dolor que me asesina
Y que acaba poco a poco
con el sueño de mi vida
que fue adorarla y quererla
como un día lo juré
Ante dios y ante los hombres
que dolor que padecer
me calcina y me destruye
¡por no poderla tener!
Luís César González Moya