I - A LO LEJOS VEO
A lo lejos veo un monte, y otro más,
y el rojo resplandor de él que vive
multiplicándose como el agua del Mar
cuando en el rompeolas se rompe y se divide;
¡Gotas rojas de un fuego que salpica,
saltarinas encendidas en pasión de continuar,
mercenarias destinadas a crear un nuevo foco
para abrirle paso al gran jefe,
conquistando tierra, ampliando así su reino,
para que no muera en su empeño
como en el rompeolas muere la dura fuerza del Mar!
A lo lejos veo como domina el fuego
en esta noche sin estrellas
que se dejen ver en ese firmamento
hoy desmayado por el humo que eleva al cielo,
para anunciar así con su gran poder que ahí está él
dominando, arrasando, alimentándose de vida y muerte.
A lo lejos veo
Mientras tanto me voy consumiendo
por ese fuego que tan cerca siento y me quema,
aunque tan distante esté.
A lo lejos veo un monte, y otro más,
y el rojo resplandor de él que vive
multiplicándose como el agua del Mar
cuando en el rompeolas se rompe y se divide;
¡Gotas rojas de un fuego que salpica,
saltarinas encendidas en pasión de continuar,
mercenarias destinadas a crear un nuevo foco
para abrirle paso al gran jefe,
conquistando tierra, ampliando así su reino,
para que no muera en su empeño
como en el rompeolas muere la dura fuerza del Mar!
A lo lejos veo como domina el fuego
en esta noche sin estrellas
que se dejen ver en ese firmamento
hoy desmayado por el humo que eleva al cielo,
para anunciar así con su gran poder que ahí está él
dominando, arrasando, alimentándose de vida y muerte.
A lo lejos veo
Mientras tanto me voy consumiendo
por ese fuego que tan cerca siento y me quema,
aunque tan distante esté.
II - BAILARINA DE SINIESTRA DANZA
Bailarina segura de pasos seguros
hundiendo los pies en la tierra ya insegura.
Tierra pisoteada por una macabra danza
de una arrogante, ágil y fuerte danzarina.
Bayadera que elevas tu danza iluminada
calentando hasta los lugares más oscuros,
que te contoneas frágil dando mil formas a tu figura,
inclinando con el viento tu cintura presta
como en gesto de alabanza,
ahora aquí y luego allá
con tu agilidad de esbelta saltarina.
Otra vez te has deleitado en tu favorita danza
¡danza siniestra, elevada y exaltada
que todo lo consume y todo lo elimina!
Bailarina segura de pasos seguros
hundiendo los pies en la tierra ya insegura.
Tierra pisoteada por una macabra danza
de una arrogante, ágil y fuerte danzarina.
Bayadera que elevas tu danza iluminada
calentando hasta los lugares más oscuros,
que te contoneas frágil dando mil formas a tu figura,
inclinando con el viento tu cintura presta
como en gesto de alabanza,
ahora aquí y luego allá
con tu agilidad de esbelta saltarina.
Otra vez te has deleitado en tu favorita danza
¡danza siniestra, elevada y exaltada
que todo lo consume y todo lo elimina!
III - OSCURA HAZAÑA
En vela estoy, sentado en los escalones
viendo a lo lejos como se elevan las llamas
de ese fuego que ahora tengo en frente;
a lo lejos, donde da la impresión de no haber nadie,
tan sólo él dominando el entorno,
haciendo camino,
devorando todo lo que tiene a su alcance,
enfurecido por querer ampliar y defender su trono.
Frente a mi vista tengo una corona de fuego
coronando la cima de una montaña:
¡otro reino que ha conseguido en su peligroso juego.
Una baza más ganada con su tenebrosa hazaña!
En vela estoy, sentado en los escalones
viendo a lo lejos como se elevan las llamas
de ese fuego que ahora tengo en frente;
a lo lejos, donde da la impresión de no haber nadie,
tan sólo él dominando el entorno,
haciendo camino,
devorando todo lo que tiene a su alcance,
enfurecido por querer ampliar y defender su trono.
Frente a mi vista tengo una corona de fuego
coronando la cima de una montaña:
¡otro reino que ha conseguido en su peligroso juego.
Una baza más ganada con su tenebrosa hazaña!
IV - ENVUELTO EN LLAMAS
¡De calentura tengo enfermo el corazón,
envuelto en llamas que corren por mis venas!
Fuego que me quema entero
y me quema de dentro a fuera.
Fuego que coloca un rotundo cero
donde tantas unidades hubiera;
un árbol, y otro árbol, y otro árbol más,
abrasados, fulminados,
calcinados con un duro fragor.
Otro árbol, y otro, así hasta superar al millar,
que ha servido para alimentar
un terrible fuego devastador.
¡Envuelto en llamas que corren por mis venas,
de calentura enfermo tengo el corazón!
¡De calentura tengo enfermo el corazón,
envuelto en llamas que corren por mis venas!
Fuego que me quema entero
y me quema de dentro a fuera.
Fuego que coloca un rotundo cero
donde tantas unidades hubiera;
un árbol, y otro árbol, y otro árbol más,
abrasados, fulminados,
calcinados con un duro fragor.
Otro árbol, y otro, así hasta superar al millar,
que ha servido para alimentar
un terrible fuego devastador.
¡Envuelto en llamas que corren por mis venas,
de calentura enfermo tengo el corazón!