Cuarto dia

Alas de marioneta

Poeta asiduo al portal
Al cuarto día, después de tu llamada,

un montón de piedras blancas disolvieron mi nudo en la garganta.

El pulso volvió a su ritmo, quizás me cambió la cara

y aunque no podía dejar de pensarte, pasó el día como si nada.


Algunas piedras las rompí, con otras decoré una valla,

un par de ellas las guardé y entre música y golpes se me durmió el alma.

Apilé las más pequeñas, andé sobre ellas y no deje de trabajar mientras bailaba

al ritmo de un tango de fondo, bajo las luces del sol de la mañana.


Poco a poco llegó la tarde, seguía y seguía sin querer que el día acabara,

porque de miedo predecía una noche demasiado larga,

entre lágrimas de poema, frente a un teléfono que no sonaba,

dibujando en tinta negra unos ojos que no quería que me miraran.


Unos ojos de ave nocturna, cuando yo, solo quería que volvieran tus alas

a enseñarme a volar solo con una sonrisa y que si eran dos, el mundo se parara,

que me dijeras por fin cuáles eran esas pocas palabras

que cuatro días antes no me dijiste y que sin conocerlas, las sigo llevando clavadas.​
 
Última edición:
Al cuarto día, después de tu llamada,

un montón de piedras blancas disolvieron mi nudo en la garganta

El pulso volvió a su ritmo, quizás me cambió la cara

y aunque no podía dejar de pensarte, pasó el día como si nada.


Algunas piedras las rompí, con otras decoré una valla,

un par de ellas las guardé y entre música y golpes se me durmió el alma.

Apilé las más pequeñas, andé sobre ellas y no deje de trabajar mientras bailaba

al ritmo de un tango de fondo, bajo las luces del sol de la mañana.


Poco a poco llegó la tarde, seguía y seguía sin querer que acabara

porque de miedo predecía una noche demasiado larga,

entre lágrimas de poema, frente a un teléfono que no sonaba,

dibujando en tinta negra unos ojos que no quería que me miraran


Unos ojos de ave nocturna, cuando yo, solo quería que volvieran tus alas

a enseñarme a volar solo con una sonrisa y que si eran dos, el mundo se parara,

que me dijeras por fin cuáles eran esas pocas palabras

que cuatro días antes no me dijiste y que sin conocerlas, las sigo llevando clavadas.​


Es un gusto pasar por tus letras, siempre transmiten mucha sensibilidad.
Gracias por compartir.
Mis saludos más cordiales.
 

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