RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
CUARTUCHO VIEJO
Aquel cuartucho viejo, con ajadas paredes
azotadas del viento, me embrigan de nostalgia.
Aquel chamizo amado, en el que muchas noches
canté mis desventuras…¿Dónde está?
Se desgasta la mente, el silencio me acosa
presionándome consulte….¿Qué será?
Se desborda una lágrima
por las órbitas yermas de mis ojos;
en sus cristales empiezo a recabar muchos parajes
que archivados quedaron por el tiempo.
Ya nadie escuchar puede los gemidos,
que hasta ayer trastornaron mis espacios,
más tristes que dunas de un desierto.
Ahí, muchas cigarras cantaron en la lluvia,
croaron en la noche las ranas verde oliva,
y danzaron zancudos en su fiesta,
solo son añoranzas de un tiempo abrazador.
Páginas del pasado ya extinguido
que se apagó dejando su recuerdo.
Las manchadas paredes, por el moho
que me dejó el invierno,
o por el excesivo trinar de la guitarra vieja
que entonaba mi padre;
son otoños febriles que siempre en mí estarán.
Ramiro Ponce P.
Aquel cuartucho viejo, con ajadas paredes
azotadas del viento, me embrigan de nostalgia.
Aquel chamizo amado, en el que muchas noches
canté mis desventuras…¿Dónde está?
Se desgasta la mente, el silencio me acosa
presionándome consulte….¿Qué será?
Se desborda una lágrima
por las órbitas yermas de mis ojos;
en sus cristales empiezo a recabar muchos parajes
que archivados quedaron por el tiempo.
Ya nadie escuchar puede los gemidos,
que hasta ayer trastornaron mis espacios,
más tristes que dunas de un desierto.
Ahí, muchas cigarras cantaron en la lluvia,
croaron en la noche las ranas verde oliva,
y danzaron zancudos en su fiesta,
solo son añoranzas de un tiempo abrazador.
Páginas del pasado ya extinguido
que se apagó dejando su recuerdo.
Las manchadas paredes, por el moho
que me dejó el invierno,
o por el excesivo trinar de la guitarra vieja
que entonaba mi padre;
son otoños febriles que siempre en mí estarán.
Ramiro Ponce P.
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