Prefiere el sol dormir su letanía.
Las flores bailan con el aguacero.
Repiten los porqués del cuarto día
las lágrimas que colman el tintero.
Tan bajo vuela la melancolía
que se anida en los labios del vocero
dejándose atrapar con poesía
que triste talla piedras del sendero.
La lluvia sí que sabe de decoro.
La muerte suma vidas bendecidas
y cada cofre guarda su tesoro.
Un año no prepara despedidas.
Estrena nuevos ángeles el foro.
Lucen, todos, sus alas extendidas.
(Para Andrea, Fresia, Nelson y Paula)
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