CUBA

Sherammar

Poeta recién llegado
Cuando estuve en Cuba, unos ojos se me clavaron. El era muy joven, yo no. El pertenecía a la montaña, a la holgazanería de tarde, a las horas muertas de la siesta, fumando puros recién madurados, a las conversaciones revolucionarias - como si todavía se pudiese hacer revolución en los tiempos de los centros comerciales-, a la añoranza del Che, a tierra de guajiros, a sonrisas cómplices de machos, en un mundo cargado de críticas al eterno masculino. El era joven, muy joven tal vez, pero con ojos de pirata viejo. Esa mirada clavada en la mía, esas miradas desnudan el alma y lo saben. Creo que, cegada por la montaña, el viaje a la selva tropical, los pantalones cortos y la camiseta ajustada, el sombrero denotando mi no pertenencia al lugar, mi venida de otro sitio, probablemente rico, próspero, libre, feliz, o al menos más rico, más libre, más próspero y más feliz; pues bien, creo que llevada por el aroma del puro, los pósters de un Che joven, exultante de belleza y furia, los caballos, el calor, el polvo de los caminos, los huertecillos, las gallinas voladoras y los hombres, arremolinados por doquier, mirando como hombres, habría sucumbido a los ojos de ese tipo. Me salvó -o me quitó la oportunidad de abrir una puerta al corazón- mis responsabilidades con la vida, con mi vida. Pero cierro lo ojos y veo esos ojos, llamándome sin tapujos, diciéndome: -ven, que lo dejo todo, que tú también y empieza nuestra historia. Nuestra Historia.
 
TU TEMA ELEGIDO
"MENCIÓN ESPECIAL"
del MES

images

MUNDOPOESIA.COM

 
Cuando estuve en Cuba, unos ojos se me clavaron. El era muy joven, yo no. El pertenecía a la montaña, a la holgazanería de tarde, a las horas muertas de la siesta, fumando puros recién madurados, a las conversaciones revolucionarias - como si todavía se pudiese hacer revolución en los tiempos de los centros comerciales-, a la añoranza del Che, a tierra de guajiros, a sonrisas cómplices de machos, en un mundo cargado de críticas al eterno masculino. El era joven, muy joven tal vez, pero con ojos de pirata viejo. Esa mirada clavada en la mía, esas miradas desnudan el alma y lo saben. Creo que, cegada por la montaña, el viaje a la selva tropical, los pantalones cortos y la camiseta ajustada, el sombrero denotando mi no pertenencia al lugar, mi venida de otro sitio, probablemente rico, próspero, libre, feliz, o al menos más rico, más libre, más próspero y más feliz; pues bien, creo que llevada por el aroma del puro, los pósters de un Che joven, exultante de belleza y furia, los caballos, el calor, el polvo de los caminos, los huertecillos, las gallinas voladoras y los hombres, arremolinados por doquier, mirando como hombres, habría sucumbido a los ojos de ese tipo. Me salvó -o me quitó la oportunidad de abrir una puerta al corazón- mis responsabilidades con la vida, con mi vida. Pero cierro lo ojos y veo esos ojos, llamándome sin tapujos, diciéndome: -ven, que lo dejo todo, que tú también y empieza nuestra historia. Nuestra Historia.
La bella Cuba.
Felicidades por su merecido reconocimiento.
Feliz Navidad.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba