Cuenco de lágrimas

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
Cuenco de lágrimas

Recuerdo que eran cuatro,

en el centro la ovación;
ovalado era el ruedo
y en el ruedo se murió.

Ya se alzan con las dos
banderillas que le clavan
en la piel de su tesón,
y es señal clarín que clama
con unísono tambor.
Ovalado era el ruedo
y en el ruedo se murió.

Humedal es su mirada…
¿Qué te hizo a ti mi amor?
Solo un grito hay en las gradas.
Lo maté y me mató.
Ovalado era el ruedo
y en el ruedo se murió.

Arrastrado en diez cornadas,
el torero matador,
por los cuernos y ahorcajadas
se esforzaba en su valor;
y doblando ya sus patas
ese toro que es su dios
su bravura aún desata…

Todo un cuenco era la plaza
en el ruedo de éste sol,
toda voz era una lágrima,
y una nube nos llegó,
para dar fin a la sátira
con el agua que llovió.
Ovalado era el ruedo
y en el ruedo se murió.

Nunca más volví a las plazas,
y al final, cuanto pasó,
fue memoria de lo trágica
que es la muerte de algún dios.

Que se quema toda rama
y es del árbol por el sol,
que nació su buena fama
si en la llama está su dios.
Ovalado era el ruedo
y en el ruedo se murió.
 

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