Big Bear
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuencos del dolor
Gotas de lluvia
¿cuantas deberían regar la tierra
para ahogar estas lágrimas?
Serán tantas sin dudar tantas
como tanto es el dolor de ver
las huellas del camino en nuestros pies
El hambre reina en esta democracia
cortando las cabezas de la esperanza
con monedas y mendrugos de cartón
Y nuestro par, el cruel verdugo de
infinitas cicatrices que nos cubren la piel
ya ni la brisa se atreve a rozarlas.
No nos quedan más cuencos en el alma
donde seguir almacenando el dolor
ni tumba, ni calor en el cuerpo
Seguiremos huyendo por el asfalto de cada amanecer
muriendo bajo los brazos del sol
para en la noche cerrada, volver a renacer
Para todos aquellos expulsados de la sociedad que me cruzo en cada esquina .
Gotas de lluvia
¿cuantas deberían regar la tierra
para ahogar estas lágrimas?
Serán tantas sin dudar tantas
como tanto es el dolor de ver
las huellas del camino en nuestros pies
El hambre reina en esta democracia
cortando las cabezas de la esperanza
con monedas y mendrugos de cartón
Y nuestro par, el cruel verdugo de
infinitas cicatrices que nos cubren la piel
ya ni la brisa se atreve a rozarlas.
No nos quedan más cuencos en el alma
donde seguir almacenando el dolor
ni tumba, ni calor en el cuerpo
Seguiremos huyendo por el asfalto de cada amanecer
muriendo bajo los brazos del sol
para en la noche cerrada, volver a renacer
Para todos aquellos expulsados de la sociedad que me cruzo en cada esquina .
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