Agus Mcpoets
Poeta adicto al portal
Muerte le quiso dar el firmamento.
Bruma espesa, anticipa -¡la ceguera
muda!-¡sorda del rayo!- Que violento...
Quiso bien disparar, sin que supiera.
Arde el suelo con sangre de lamento:
¿Puede el musgo, aferrado a su madera
frágil, ir apoyado a un sentimiento,
dócil en años, fuerte en su quimera?
Cuentan de una leyenda misteriosa:
Duendes habitan, seres diminutos
viven en aquel árbol que ha caído.
Siembran musgo del fértil, cual astutos
místicos, de bondad tan prodigiosa,
cuidan con alegría el suelo ardido.
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