Antonio
Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica
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Moderador enseñante
Cuentan que una vez un cuento
al revés estaba escrito,
por lo que hay que estar atento
de lo oculto y lo prescrito,
no busquen en el momento
lo que no verán descrito.
Quien expone su argumento
con razones amorales
aún pudiendo ser reales.
¿Servirían de escarmiento?
En un campo una princesa,
de lirios y azul corola,
a un sapo en los labios besa
le cubre con su aureola,
con donaires de burguesa
luce toda su vitola;
el sapo con suerte inmensa
del cuento se vanagloria.
Lo que entonces fuera gloria
con basuras estercola.
El sapo risueño un día,
de su feudo un cortijo hizo
lo tomó por romería
como buen advenedizo,
de su capa un sayo haría
pensando que con su hechizo,
el plebeyo engañaría
al pueblo con su descaro;
arrogante, apuesto, avaro,
la corte a sus pies tenía.
Nada ya teme el sapito
en el charco está su orgullo,
entre barros el delito
esconde con su chanchullo,
el fango queda expedito
limpio de todo murmullo,
si algún día fue proscrito
seguro será integrado
al charco por un jurado
con veredicto inaudito.
Esta historia dará cuenta
de aquel sapo que al abrigo
de la princesa y su renta
de la usura se hizo amigo.
¡Entonces él argumenta!
¡Cuando el fraude fue castigo?
El delito no lamenta
exiliado en su escondrijo.
Nada dice del alijo,
lo ocultó en su charca hedienta.
La fábula nos diría
como un sapo saltarín
a su alteza encantaría,
llegando casi a delfín
con su canto adormecía
a todos el malandrín;
pero en su afán no advertía
que nada se puede tapar,
tampoco podrá guardar
pudor entre alevosía.
Antonio Nieto Bruna
Copyright ©19-2-2012
Última edición:
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