Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Cuentos de día y de noche
Cuento uno
Un día de abril, del árbol de viejas historias, contaban viejos recuerdos las nubes cargadas de lluvia. Del niño y del hombre hablaron los ecos su viento. Soplando la vida en sus huesos desnudo quedó el secreto. Cuando los juegos del hambre acudieron, invitando al azar desenvuelto, creyeron que el pan, de los dioses, era solo labor del experto. Rodeado de la astuta noche durmió en los rincones; una remisa mañana dilata el ayuno encontrado y, en la calle detenida, apartándose en la gloria, rebuscó entre la muerte, quizá una sombra, quizá una amiga. Según cuenta la urgencia, ese hecho fue ocultado en la progenie que lo afrenta. Declarada la hora, compañero estuvo el tiempo y, siendo cómplice del pasado que confiesa, la ansiedad no envolvió a la justicia. ¿Has llegado a pasar miedo? No, sin antes; sí, después Solo el día cuenta realidades, dijo el sabio, porque se ve morir en las espaldas del dolor, para que nazca un nuevo día entre el sueño eterno de la nada.