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Ay.. niña.. doy mis manitas para arreglarte el pelo y zurcirte la sonrisa.
Me siento un ratito en el rincón: te canto mi canción.
Tomados sean de las manos nuestro dolor...
salgamos a caminar en la senda, hay color.
[FONT="] Una realidad tan común y difícil de ignorar en nuestra sufrida América Latina [FONT="]El fondo del poema es estremecedor, buen uso de las imágenes bello y triste, buena carta de presentación. Todo un placer
[FONT="]Abrazos
[FONT="]Chepeleón[FONT="]
Vaya bien merecido ese reconocimeinto, excelente poema, describiendo tan sufribles realidades, la mejor manera de olvidar es no guardarlo en nuiestro ser, y superarlo.